
El la desaparición de un cargamento completo de armas de fuego bajo custodia del Ejército Nacional en Barranquilla Esto encendió la alarma de las autoridades judiciales y de seguridad. se trata de 48 armas, entre escopetas, pistolas y revólveres, los cuales fueron almacenados en los almacenes oficiales de la Brigada II, específicamente en unidades logísticas encargadas de resguardar el material incautado a organizaciones armadas ilegales.
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La investigación, reportada por primera vez por EL TIEMPO, encontró que las deficiencias se descubrieron durante revisiones internas de inventario cuando se descubrieron inconsistencias entre los registros administrativos y la verificación física de las armas. El descubrimiento, según fuentes militares, aún no se ha hecho público. a pesar del impacto que esto tiene en la seguridad ciudadana y nacional.
Lo más delicado de este asunto es esto.o es un arma inútil o en desuso, sino más bien un arma funcional, principalmente de calibres comunes en el mundo criminal urbano, lo que aumenta el riesgo de que estas piezas terminen en manos de bandas criminales que operan en el Caribe colombiano.
Escopetas y pistolas: los primeros elementos del arsenal perdido
Arma de fuego. Foto:lienzo
EL TIEMPO conoció que el arma estaría en la lista de desaparecidas cuatro escopetas, dos calibre 16 y dos calibre 12, producido tanto por Indumil como por la marca Harrington. Estas armas largas, aunque menos numerosas que los revólveres, tienen una alta letalidad y suelen utilizarse en delitos rurales y urbanos, así como en enfrentamientos armados.
A ellos se les sumarán cinco pistolas semiautomáticas, entre otras. Un Zoraki de 9 mm, una Browning .380 y tres Mauser de 9 mm. Este tipo de arma, por su potencia de fuego y facilidad de ocultación, suele ser muy buscada en estructuras criminales que se dedican al sicariato y la extorsión.
Según fuentes consultadas por este periódico, varias armas fueron confiscadas durante operaciones contra grupos armados ilegales, es decir, su desaparición representa no sólo una falla de control interno, sino también la posibilidad de que armas previamente retiradas de circulación reingresen al circuito criminal.
Revólveres: la mayor parte del botín perdido
Foto:iStock
El mayor número de armas desaparecidas representaría 39 revólveres, principalmente en calibre .38 y .32, de reconocidas marcas como Llama, Smith & Wesson, Colt y Taurus. Se trata de un arma corta, ampliamente distribuida en el mercado ilegal, valorada por su resistencia, facilidad de uso y bajos costes de mantenimiento.
La lista incluye docenas de revólveres Llama calibre .38, varios revólveres Smith & Wesson en calibres .38 y .32, y modelos Colt y Taurus. Según la información recabada, muchos de estos revólveres también provienen de decomisos realizados en años anteriores a bandas criminales y estructuras armadas, lo que profundiza los efectos de su pérdida.
Para expertos en seguridad La desaparición de este tipo de armas es particularmente sensible porque son armas comúnmente utilizadas para asesinatos, robos brutales y ajustes de cuentas, delitos que impactan directamente la percepción de seguridad en ciudades como Barranquilla y su área metropolitana.
¿Dónde estaban y quién debería protegerlos?
Segunda Brigada del Ejército en Barranquilla. Foto:archivo privado
El arma desaparecida fue localizada en los almacenes oficiales del Batallón de Servicios y Apoyo al Combate, Unidad orgánica de la Segunda Brigada del Ejército. Estos espacios cuentan con protocolos teóricamente rigurosos de almacenamiento, marcado, control y trazabilidad diseñados cuidadosamente para evitar la pérdida o el desvío de materiales de guerra.
Sin embargo, las revisiones internas mostraron que, al menos en este caso, estos controles habían fallado. Fuentes militares indicaron que en el momento en que se descubrió el desabastecimiento no se había identificado a los responsables, y no se anunciaron sanciones, despidos de personal ni medidas correctivas proporcionadas a la gravedad del incidente.
“La pérdida de este material supone un riesgo directo para la seguridad pública y nacional al tratarse de un arma que podría utilizarse para actividades delictivas.s”, advirtió una fuente militar consultada por EL TIEMPO, enfatizando que la influencia va más allá del ámbito disciplinario interno.
Investigación en curso y versiones oficiales
2.ª Brigada del Ejército Nacional. Foto:archivo privado
Después de la publicación de este casoEl portavoz oficial del ejército confirmó esta información y aseguró que se había creado una comisión especial, en consulta con la Inspección General del Ejército para explicar lo sucedido y definir responsabilidades. Al mismo tiempo, se abrieron las vías judiciales apropiadas.
En una declaración posterior La institución informó que el arma desapareció del batallón del Cacique Alonso Xeque y coincidió con armas incautadas a organizaciones que operan al margen de la ley. También informó que el personal involucrado en el almacenamiento del material ya fue sometido a pruebas de polígrafo.
Además, el Ejército indicó que se presentó una denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación y la Justicia Penal Militar para determinar si hubo negligencia, omisión o posible red para desviar armas de instalaciones oficiales al mercado ilícito.
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Un riesgo oculto para la ciudad y la región
A medida que avanzan las investigaciones, El destino de estas 48 armas de fuego sigue siendo la principal preocupación. Su posible extensión al mundo criminal tendría un impacto directo en los índices de violencia en un contexto regional ya afectado por disputas entre pandillas y la economía ilícita.
Así lo indicaron las fuentes utilizadas por este medio. Este caso revela no sólo la brecha en el control interno, sino también la fragilidad del sistema de custodia de armas confiscadas, un eslabón clave en la lucha contra el crimen organizado. Por ahora, la pregunta clave sigue sin respuesta: ¿dónde está hoy esta arma y en manos de quién puede terminar?
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