En la parte este de California donde el servicio de energía opera en forma prepago, la implementación de la tecnología fotovoltaica representa un hito en el desarrollo social.
allá, Las corporaciones municipales de la ciudad (Emcali) están ejecutando un programa piloto de “Hogares Energéticamente Sostenibles” que ha convertido a familias de unas 2.000 viviendas de niveles 1 y 2 en unidades autogeneradoras, convirtiendo el sol en un alivio financiero directo. Esta iniciativa se lanzó en 2023 y continúa mostrando avances dos años después.
Estas 2.000 viviendas residenciales equipadas con paneles solares están ubicadas en los barrios de Los Lagos, municipio 13; Marroquín III y Promociones Populares, en el municipio 14; Llano Verde, 15; Unión de Vivienda Popular la 16 y Potrero Grande la 21, además de otros sectores aledaños y periféricos.
Programa piloto en el oriente de Cali utilizando energía solar. Foto:Emcali
Según la dirección de Emcali, este modelo permite a los usuarios que gestionan diariamente su consumo energético mediante recargas cubrir sus necesidades eléctricas con sus propios paneles, liberando ingresos que antes se destinaban a tarifas de servicios y destinándolos a inversiones en salud en el hogar.
La presidenta de SER Colombia, Alexandra Hernández, reconoció al Valle del Cauca como pionero histórico en energías limpias. El queso es un compuesto de energías renovables.
La junta directiva recordó que la región inició su actividad hace varias decenas de años, utilizando biomasa procedente de la industria agrícola (caña de azúcar), y hoy continúa esta herencia aprovechando el sol. “El Valle representa el 4% de la capacidad total de energía solar operativa en el país”, dijo Hernández.
Para la asociación, el indicador más importante no es sólo la capacidad instalada, sino también el alivio financiero. “Estos proyectos han generado ahorros del 20% al 90% del costo total de la electricidad, protegiendo no sólo el bolsillo de los hogares colombianos, sino también aumentando la competitividad de la industria y las empresas y llevando progreso a las regiones”, explicó el director.
Esta es Ana Cristina Banguero, una de las beneficiarias de la energía solar en Cali. Foto:Emcali
Llegó a Cali desplazada y hoy rescata con una modelo
Ana Cristina Banguero es una de las beneficiadas quien vio su vida transformada. Desplazada por la violencia de Tacueyó y Toribío en Cauca, donde se desempeñaba como inspectora de la policía rural y fue amenazada por grupos armados por “no quedarse callada” ante la injusticia. Llegó a Cali con ganas de proteger su vida y la de su familia.
Programa piloto en el oriente de Cali utilizando energía solar. Foto:Emcali
Hoy vive en una de las casas prioritarias del gobierno, pero el mayor alivio económico de los últimos tiempos ha sido el techo de su casa. Antes de los paneles solares, la economía de Ana Cristina dependía de un sistema de carga.
“Antes cobramos 50.000 pesos al mes. Después de instalar los paneles, ya no cobramos porque no era necesario”, dijo el ama de casa. Destacó que el sistema cubre una parte importante de la demanda energética.
Lo más revolucionario de este modelo es la gestión de excedentes. Según él, al no utilizar toda la energía producida por sus paneles, el exceso de electricidad se inyecta a la red de Emcali.
“La energía que ahorro la devuelve a la red. Emcali me la compra y el resto me compensa en la factura del acueducto. Antes pagaba 60.000 pesos por el agua, y ahora a veces me llega en ceros o máximo 16.000 pesos”, explicó.
Para una mujer que tuvo que dejar todo atrás a causa del conflicto, estos ahorros se traducen en seguridad alimentaria y bienestar. “Esto es una bendición para los hogares vulnerables… el dinero que ahorramos puede usarse para otras necesidades básicas del hogar”, comentó.
Paola Mosquera utiliza energía solar en el comedor comunitario. Foto:Emcali
Energía que alivia el hambre
Paola Mosquera es el alma del comedor comunitario de Paz y Amor, en la comuna 15, también en la zona oriente de la ciudad.
Dijo que su llamado a servir nació de las duras necesidades de su vecindario.
“Vimos que nuestros ancianos y nuestras madres, que eran cabezas de familia, no tenían trabajo. Empezamos yendo a Santa Elena a pelar cebollas y lavar los almacenes para que nos pagaran con verduras y huevos revueltos”, recordó.
Sin embargo, con el modelo prepago, el mantenimiento del comedor era un desafío logístico constante. Paola debía gastar entre 30.000 y 80.000 pesos semanales en energía. “Muchas veces cocinábamos cuando se nos acababa el saldo y nos quedábamos varados”, afirmó. Sin embargo, la cadena de frío y la preparación de alimentos estaban en riesgo.
Programa piloto en el oriente de Cali utilizando energía solar. Foto:Emcali
Con la introducción de los paneles solares, estas preocupaciones han desaparecido. “Hace cinco meses que no cargo las pilas”, afirma con una sonrisa.
El ahorro energético no sólo protegió la seguridad alimentaria de los vecinos, sino que también permitió la promoción de un negocio de ropa en el mismo espacio.
“Hemos mejorado al 100 por ciento. Es importante que la gente tenga qué comer, porque lo peor del mundo es pasar hambre”, comentó el dirigente, demostrando que la energía solar es principalmente el motor del desarrollo comunitario.
La Unión destaca avances regionales
El Presidente Ejecutivo de SER Colombia afirmó que la energía solar ya no es una promesa de futuro, sino una realidad que sostiene la matriz energética y la economía familiar.
“Las energías renovables se están consolidando en Colombia. En 2025 representaremos el 13% de la capacidad total de generación eléctrica del país. Hace dos años era menos del 2,5%”, explicó el dirigente sindical, destacando el ritmo sin precedentes de implementación de esta tecnología.
Hernández dijo que por un lado están los proyectos de mediana y gran escala que se conectan a la red nacional y aseguran que cuando se encienda la bombilla habrá luz. “Pero existe la otra cara de la moneda, que cambia directamente la vida en los distritos y pueblos”, afirmó.
“La otra cara es que con estas tecnologías los hogares, la industria y el comercio pueden gestionar ellos mismos la energía”, afirmó Hernández. “Como resultado, en Colombia se han puesto en marcha más de 22.000 proyectos de generación de energía propia y de pequeña escala”, agregó.
Un modelo repetible de transformación justa
El proyecto se ha hecho realidad, gracias. de coordinación entre el Ministerio de Minas y Energía del Gobierno Nacional; Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía (Fenoge) y Emcali.
María Lucero Quintero, profesional Emcali Energy Management dijo que la intervención va mucho más allá de colocar un panel en el techo.
“Hemos instalado cuatro paneles solares de 545 Wp (cada panel solar tiene una potencia máxima de 545 W) en cada casa, con medición inteligente bidireccional y fibra óptica Emcali para monitoreo en tiempo real”, dijo el funcionario.
Esta tecnología permite al usuario dejar de ser un consumidor pasivo y convertirse en un “prosumidor” (produce y consume), integrándose con la red urbana.
Quintero enfatizó el desafío social de llegar a una comunidad comprometida. “Al principio no lo creían. Veían la energía solar como algo lejano, sólo disponible para los niveles 5 y 6 o para las granjas”. Fue necesaria la socialización puerta a puerta para explicarles que al ser clientes habituales de Emcali el proyecto no tendría ningún costo para ellos.
El funcionario destacó la innovación administrativa de la empresa pública caleña como entidad que brinda muchos servicios. Sostuvo que con la gestión también del acueducto, la empresa logró crear un mecanismo que permite utilizar los llamados créditos solares excedentes para pagar el agua, lo que brinda un alivio integral al bolsillo de las familias que antes sufrían al recaudar entre 10.000 y 20.000 pesos por una recarga quincenal.
“En la práctica, se trata de una transición energética justa: mejorar la calidad de vida en casa”, afirmó el funcionario.
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