Desde la noche del miércoles 8 de abril, la distribución del diario EL TIEMPO hacia Santander, Norte de Santander y algunos municipios de Boyacá enfrenta una de las mayores dificultades de los últimos tiempos. Los bloqueos de carreteras provocados por las protestas contra el aumento de los impuestos sobre la propiedad impiden que el periódico llegue a varias ciudades y municipios de la región.
Según Ubaldo Vidal, gerente de operaciones de diario EL TIEMPO, el impacto se prolonga durante cuatro días consecutivos, afectando las ediciones de jueves, viernes, sábado y domingo, debido a que la distribución impresa depende únicamente del transporte terrestre.
Paro Nacional Foto:Redes sociales
LEER TAMBIÉN

Los principales corredores viales están cerrados en puntos estratégicos. Uno de los bloqueos más críticos se produce después Chiquinquirá, lo que dejó sin cobertura zonas como Barbosa, Socorro, San Gil y Barichara. Además, existe una interrupción en la conexión entre Bucaramanga y el aeropuerto local, lo que limita aún más las posibilidades logísticas.
Según explicó el responsable de producción de este diario, El problema afecta aproximadamente al 12% de la circulación total. Pero el impacto va más allá del periódico.
“Si no podemos pasar, no habrá alimentos, medicinas ni materias primas. No hay forma de entrar ni salir de la región”, advirtió.
También explicó que ante tal escenario, la empresa ha tomado medidas extraordinarias para mantener el servicio. Estos incluyen mover especímenes a pie, usar rutas alternativas a lo largo de senderos y coordinar con vehículos autorizados para sortear algunos bloqueos.
Bloqueos en Santander y Norte de Santander Foto:gobernación de santander
LEER TAMBIÉN

Gracias a estos esfuerzos, las entregas se han reanudado parcialmente en los últimos días, aunque con retrasos. Sin embargo, en los primeros días de los bloqueos llegar a varios lugares era imposible.
Esta situación también dejó pérdidas materiales. En la vía a Cúcuta, un vehículo que transportaba ejemplares fue incendiado, provocando la destrucción total de los periódicos destinados a su distribución. Para mitigar este impacto, el periódico trabaja en la entrega masiva de ediciones a sus suscriptores en esta ciudad.
Pese a las dificultades, el diario asegura que no dejará de intentar llegar a los lectores. “Seguiremos intentándolo. Cada vez que se da un paso, intentamos aprovecharlo. No podemos dejar estas regiones desconectadas”, afirmó el directivo.
Señaló además que los confinamientos realizados en varios puntos de estos departamentos reflejan un problema más amplio: el aislamiento de una región clave del país. Ciudades como Cúcuta y Bucaramanga, así como los municipios intermedios de Santander, están luchando no sólo con el acceso a la información impresa, sino también con el suministro de bienes básicos.

