

En una de las regiones más aisladas y biológicamente diversas de Colombia, agricultores de la comuna de Uribe (Meta) decidieron forjar su propio camino. En el cañón del río Duda, comunidades organizadas en los Consejos de Acción Social construyen con fondos propios un camino para poder cosechar en medio de lo que llaman los años de salida del país.
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La vía, que está prevista para conectar directamente con la ciudad de Sumapaz en Bogotá -hasta la actual autopista- podría transformar las economías de estas ciudades. Actualmente, productos como frijoles, guisantes, queso y ganado deben ser transportados en mulas durante varios días, que pueden durar desde uno, dos e incluso tres días.
Los productores de frijoles y guisantes cosechan sus cultivos en tres días. Foto:Daniel Fernando López | @daniel.lopfer – EL TIEMPO
“Estas cargas vienen del pueblo de Centro Duda. Las mulas viajan durante dos días”, dice Olmedo Cifuentes, un agricultor del pueblo de La Sonora. El recorrido, que se realiza por senderos transitables únicamente por humanos y por caminos de herradura en mal estado, conduce hasta el caserío San José, en Sumapaz, donde finalmente se encuentra disponible el acceso vial.
La situación empeora durante la temporada de lluvias. “El camino es terrible. Ahora que es invierno la situación para las mulas se vuelve más difícil”, advierte Cifuentes.
Cada animal tarda unos 15 minutos en cargarse y el trayecto debe durar un máximo de tres días. Foto:Daniel Fernando López | @daniel.lopfer – EL TIEMPO
Ante esta realidad, las comunidades comenzaron a intervenir directamente sobre el terreno. Gracias al trabajo conjunto y al aporte económico propio lograron avanzar en algunos tramos, especialmente en sectores como Los Mortiños. Las mejoras allí ya han reducido los tiempos de tránsito de las mulas.
Pero el objetivo es más grande: una vía que permita la entrada de vehículos. Una vez completado, el viaje completo podría reducirse a tan sólo una hora y media o dos. “En coche sería mucho más rápido, no tendrías que cargar tanto en mula”, resume el agricultor.
Actualmente, el transporte sigue siendo una tarea difícil. Se pueden utilizar hasta 20 mulas por día y el proceso de carga manual demora de 10 a 15 minutos por animal. “Desde las cinco de la mañana hasta las cuatro o cinco de la tarde cargo y descargo las mulas”, dice Cifuentes.
Los campesinos aseguran que el trabajo se financia con sus propios fondos. Foto:Daniel Fernando López | @daniel.lopfer – EL TIEMPO
A pesar del enorme esfuerzo, los líderes comunitarios insisten en que la obra no contó con apoyo estatal directo. “Cuando se construye un camino, todo es responsabilidad de la comunidad”, dice José Agapito Ortigoza Torres, tesorero de la Junta de Acción Comunal del pueblo de La Sonora. “Decir que ellos contribuyeron en este camino no es cierto. Todo lo que se ha hecho proviene de la región”.
Ortigoza reconoce que la administración municipal proporcionó algunos materiales, pero explica que estaban destinados a otras obras, como la construcción de puentes en diversas rutas. “Es completamente independiente del sistema de carreteras”, insiste.
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La Oficina del Mariscal asegura que ha brindado apoyo. Foto:Daniel Fernando López | @daniel.lopfer – EL TIEMPO
Alcalde Uribe asegura que ha ayudado a la zona
En la Alcaldía Uribe, el alcalde Deison Cantor Rodríguez niega estas afirmaciones y asegura que su administración estuvo presente en la zona. “El hecho de que no hayan recibido ayuda es mentira”, señala. Según el mandatario, se realizaron visitas institucionales, brigadas de salud y entregas de insumos como cemento, tejas, varillas y materiales para la infraestructura municipal.
“Fui yo mismo y los ayudé a descargar todo. Trajimos un camión con cosas para el trabajo”, dice Cantor, quien también menciona la gestión de contratos y el apoyo para otros trabajos en la región. Sin embargo, reconoce que existen límites a la injerencia en la apertura de nuevas vías, tanto por limitaciones ambientales -al tratarse de una zona limítrofe con el Parque Natural Sumapaz- como por el tamaño del municipio y la disponibilidad de recursos.
La carretera cruza y bordea el Parque Nacional Natural Sumapaz. Foto:Daniel Fernando López | @daniel.lopfer – EL TIEMPO
Mientras persista la brecha de versiones, el trabajo continúa ininterrumpido en este territorio. La carretera construida por agricultores pretende no sólo reducir tiempos y costos de transporte, sino también romper décadas de aislamiento en el territorio donde convergen los ecosistemas de los Andes, la Amazonía y el Orinoco.
Una zona afectada por el conflicto y el olvido
Durante años, el conflicto armado mantuvo a estas comunidades en la oscuridad. Hoy en día, a pesar de una mayor estabilidad, las dificultades de acceso siguen obstaculizando su vida cotidiana. Las familias, muchas de las cuales llevan más de medio siglo asentadas, han construido vidas basadas en la autosuficiencia y la organización comunitaria.
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Los líderes comunitarios están pidiendo urgentemente ayuda para completar la construcción. Foto:Daniel Fernando López | @daniel.lopfer – EL TIEMPO
La misma organización está construyendo la carretera hoy. Se trata de un camino que consideran urgente y que, según afirman, se está llevando a cabo sin maquinaria estatal ni financiación oficial directa.
Por tanto, la invitación está abierta. Los agricultores de Duda piden apoyo –del gobierno, de una institución o de cualquier entidad dispuesta a contribuir– para completar un trabajo que podría transformar su relación con el mercado y conectar la región con Bogotá en horas, no días.
Quienes quieran apoyar esta iniciativa social pueden comunicarse directamente con sus líderes: José Agapito Ortigoza Torres, tesorero de la Junta de Acción Comunal del corregimiento de La Sonora, al (+57 313 8368026) o al presidente de la misma comisión, Nilson López, al (+57 323 2045072).
EDWIN CAICEDO
Periodista ambiental y de salud.
@CaicedoUcros

