La captura quirúrgica del dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte del ejército estadounidense, tendrá lugar al otro lado de más de 2.200 kilómetros de frontera compartida. Las consecuencias de la caída de Maduro y lo que parece ser la crisis final del régimen tienen un profundo impacto en la realidad del conflicto y el narcotráfico en Colombia, y también afectan al presidente Gustavo Petro y su gobierno. Tanto es así que incluso ayer el jefe de Estado colombiano se refirió a la posible acción de Washington en su contra: “No tengo ninguna preocupación. Me dediqué a investigar y demostrar en 10 años de debate público las relaciones de poder entre políticos y narcotraficantes armados”, dijo Petro.
Donald Trump publica la primera fotografía tomada a Nicolás Maduro. Imagen:Red social real: @realDonaldTrump
Colombia es el principal receptor de la diáspora venezolana: el país cuenta con más de 2,8 millones de personas (60 por ciento de todos los emigrantes) que huyeron del régimen debido a las dificultades económicas, democráticas y de seguridad que prevalecen en la nación vecina desde hace dos décadas.
Mientras tanto, el territorio venezolano ha sido un respaldo estratégico para las guerrillas colombianas y las principales bandas narcotraficantes del país en el imperio chavismo. La acusación contra el “cártel de los Soles” que hoy tiene tras las rejas a Maduro está intrínsecamente ligada al narcotráfico colombiano y a las extintas guerrillas de las FARC. Y en la última década, al ELN y a los disidentes, especialmente al que se llama Iván Márquez.
La dictadura también encontró en el gobierno del presidente Petro una fuente de oxígeno internacional que aún hoy, 18 meses después de robarse la elección presidencial ganada por Edmundo González, se mantiene. Y en cada uno de estos frentes se sentirán las réplicas de lo que muchos ven como el principio del fin de la dictadura.
Uno de los escenarios que vuelve al centro del análisis es la presencia de los grupos criminales colombianos de Miraflores en territorio venezolano, cuya presencia está autorizada en territorio venezolano, documentada desde hace décadas, especialmente en zonas de limitado control estatal. En este contexto, las autoridades colombianas han monitoreado el accionar de estas estructuras, en particular el ELN y la llamada “Segunda Marquetalia”, cuyos movimientos suelen tener un impacto directo en departamentos como Norte de Santander, Arauca y La Guajira, así como en corredores estratégicos vinculados a economías ilícitas. A esto se suma la permanencia en territorio venezolano de miembros de la cúpula disidente de la “Segunda Marquetalia”, entre ellos “Iván Márquez”, quien se encuentra en Caracas desde hace varios años.
La gente reacciona ante la noticia del arresto del presidente venezolano Nicolás Maduro. Imagen:AFP
Para el profesor Luis Fernando Trejo, se pronostica el impacto de las acciones estadounidenses en la seguridad regional y la frontera con Colombia. “En el caso de los grupos armados colombianos, especialmente el ELN, ante la pérdida de capacidad militar por parte del gobierno venezolano, es posible que se confirme su posición como eje central del aparato de seguridad fronteriza”, afirmó el experto.
Andrés González, ex Ministro de Justicia, dijo que el escenario actual abre la posibilidad de que las autoridades colombianas puedan atacar las estructuras armadas del ELN “se pierde todo el apoyo que ha tenido el ELN en los últimos años en la frontera colombo-venezolana y se abre el principio del fin de esa guerrilla, por lo que la oportunidad que ha pasado el grupo criminal armado debe ser aprovechada para explotar la frontera”.
César Niño, profesor de la Universidad Militar Nueva Granada, advirtió que la situación podría derivar en un escenario complicado en la frontera colombo-venezolana. “Esta ya no será una zona fronteriza definida y será una zona diluida que puede ser utilizada por grupos armados irregulares”.
Trump aseguró que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta una transición. Imagen:X La Casa Blanca
Lo que se suma a la incertidumbre sobre las acciones de estas organizaciones es el factor migratorio. Las autoridades colombianas están considerando la posibilidad de un mayor flujo de ciudadanos venezolanos hacia Colombia, como resultado del deterioro del orden interno en Venezuela. Está sobre la mesa una declaración de emergencia económica para hacer frente a una posible ola de migración.
En el frente político, se están desarrollando varios escenarios. Durante los últimos tres años, el presidente Petro mantuvo una relación de apoyo con Maduro y, a pesar de la evidencia de vínculos entre el gobierno venezolano y el narcotráfico, optó por seguir trabajando con Caracas. Con Maduro bajo custodia del gobierno estadounidense, que lo acusa de delitos relacionados con el narcotráfico, Ahora existen dudas sobre cuál será la nueva actitud del presidente colombiano hacia los nuevos líderes del gobierno venezolano y si su política exterior será efectiva para apoyar el proceso de transición democrática.
Gustavo Petro Imagen:Gustavo Petro
“Esta situación requiere en este momento, y creo que así lo ha entendido el presidente Petro, dado el carácter modesto y cauteloso del tuit que publicó, de mucho cuidado en el manejo de la relación entre los dos países. La única forma de respuesta que tenemos a nuestra disposición es crear un plan de contención ante cualquier difusión del conflicto o inestabilidad que se presente en la Frontera Venezolana.
El analista Carlos Andrés Arias señaló que el escenario que enfrenta Colombia respecto de lo ocurrido en Venezuela “es de gran incertidumbre” y admitió que “podría derivar en una mayor polarización política” a la luz de las elecciones, donde Venezuela ya era un tema electoral, pero con la detención de Maduro será una prioridad para los candidatos opositores, tanto en los próximos meses como en los próximos meses.
MATEO GARCÍA Y JESÚS BLANQUICET
POLÍTICA Y JUSTICIA
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