
Cada Semana Santa, el Atlántico participa de uno de los rituales colectivos más arraigados: consumo de pescado. La tradición religiosa que anima a abstenernos de carnes rojas no sólo alimenta la devoción, sino también un motor económico y de salud que está explotando estos días.
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Por ejemplo, Colombia está distribuyendo más de 70.000 toneladas de pescado esta temporada, según el Ministerio de Salud, que hace Semana Mayor la época de mayor facturación y venta de productos de mar y río en el país.
Y si aumenta el volumen, aumenta el riesgo. Por este motivo, el gobierno atlántico ha puesto en marcha una supervisión especial que va más allá del control ordinario. La campaña abarca mercados, establecimientos rurales, playas, carreteras e incluso hogares para evitar fallos en la cadena -desde el hielo hasta la sartén- de terminar en envenenamiento.
Más control, más pedagogía
La Secretaría de Salud del Atlántico ha intensificado la presencia de equipos de salud pública en municipios como Santa Lucía, Campo de la Cruz, Luruaco, Repelón, Manatí, Sabanalarga, Suan y Ponedera, donde Se está desarrollando capacitación con comerciantes y compradores sobre servicios.mantenimiento e higiene.
“Comer pescado en Semana Santa” es una práctica arraigada culturalmente. Foto:GUILLO GONZÁLEZ
Esta acción se justifica porque en este punto provoca un aumento del consumo. Las enfermedades transmitidas por alimentos aumentan proporcionalmente (ETA) en caso de incumplimiento de las condiciones mínimas de seguridad.
A nivel nacional, Las autoridades sanitarias han reforzado controles similares en las plazas públicassupermercados y bodegas. En capitales como Bogotá, en recientes operativos se han confiscado hasta casi 290 kilogramos de pescado en mal estado.
Detrás de estos números hay una explicación sencilla: un solo error en el transporte, almacenamiento o manipulación puede provocar un desastre acelerar la descomposición del pescado y multiplicar bacterias peligrosas.
Cómo detectar pescado fresco (y evitar intoxicaciones)
Las autoridades coinciden en un consejo sencillo: Los ojos, el coraje y la determinación lo dicen todo.
El pescado más buscado es la mojarra. Foto: Tiempo
La unidad de salud resume los signos de frescura de la siguiente manera:
- Ojos brillantes y claros.
- Agallas de color rojo brillante o rosa intenso.
- Carne firme que no se hunde bajo presión.
- Aroma suave, que no recuerda al amoníaco ni a notas ácidas.
Por otro lado, los ojos nublados, una textura suave o un olor fuerte son claras señales de alerta de que tu salud se está deteriorando. Para congelados, Compruebe que el paquete esté intacto y libre de exceso de hielo. un signo de fluctuaciones de temperatura.
Una tradición que estimula el consumo
En Colombia la expresión “en Semana Santa comemos pescado” es una práctica culturalmente establecida. Proyectos del Ministerio de Agricultura para esta temporada a consumo interno cerca de 50 mil toneladasimpulsado por ritos religiosos, raíces culturales y la búsqueda de proteínas más saludables.
La Semana Santa en el Atlántico es muy respetada y tradicional. Foto:Gobernación
Este comportamiento estacional provoca que mercados, pescaderías y puestos callejeros dupliquen su tráfico. En estas condiciones de “alta rotación” aumenta el riesgo de romper la cadena de fríoespecialmente en las ventas informales. Según la FAO y MinSalud, almacenar constantemente el producto en el frigorífico es la clave para detener la multiplicación de bacterias.
La combinación de tradición religiosa, aumento de la demanda y expansión del comercio informal crea un escenario en el que el descuido puede traducirse en una emergencia. La vigilancia mejorada a través del Atlántico tiene como objetivo anticipar estas amenazas, pero en última instancia El consumidor es quien tiene la última palabra en la mesa.
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Elegir el producto adecuado, comprar en sitios probados y seguir reglas operativas básicas son decisiones que pueden significar mucho. la diferencia entre disfrutar de la tradición y terminar en la sala de emergencias.
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La reunión del viernes comenzó con abucheos. Foto:

