
Este es el 20 de enero, la llamada tregua entre “Los Pepes” y “Los Costeños”Acuerdo anunciado en octubre de 2025 como parte del enfoque nacional promovido por el gobierno para la paz urbana. La fecha límite vuelve a generar preocupación entre los minoristas, los líderes comunitarios y las autoridades locales: ¿Qué tan realista fue este cese de operaciones y qué podría suceder después?
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La tregua se presentó como cese temporal de hostilidades entre ambas estructurasdestinado principalmente a detener las matanzas resultantes de enfrentamientos directos, ajustes de cuentas y represalias armadas en distritos históricamente disputados Barranquilla y su área metropolitana.
Digno Palomino y Jorge Eliécer Díaz, alias Castor. Foto:archivo privado
No fue un acuerdo formal con protocolos, revisión externa u obligaciones legales claras. Más bien, fue una declaración de voluntad política por parte de los líderes de los centros penitenciarios, con el apoyo inicial del gobierno como parte de sus políticas. paz urbana, pero sin mecanismos efectivos de control en el territorio.
Desde tu anuncio El pacto ha enfrentado críticas constantes. Autoridades y analistas locales advirtieron que el acuerdo no cubría a todas las facciones armadas que operan en la calle, que no había garantías que los líderes encarcelados mantenían un control real sobre las estructuras fragmentadas y que el énfasis en el mero cese de actividades entre las dos bandas podría reconfigurar la violenciaen lugar de reducirlo.
Durante el período del pacto, los números mostraban esta ambigüedad. Aunque ha habido una disminución de delitos como la extorsión En algunos sectores, los asesinatos no desaparecieron y los asesinos siguieron siendo el método dominante. En total, durante el período de tregua se produjeron en la ciudad más de 150 asesinatos, lo que debilitó el poder de destrucción. Estamos hablando de “desescalada”. detenido en Bogotá.
Las críticas se intensificaron tras las dos masacres que marcaron este período:
- Él 1 de octubre de 2025Tres jóvenes fueron asesinados en una barbería de Juan Mina.
- Él 12 de noviembreOtro ataque múltiple en Villas de la Cordialidad dejó tres personas muertas y varios heridos.
Fotos de la noche durante la masacre de Pinar del Río. Foto:Policía
Ambos hechos fueron atribuidos a disputas por el control de la economía ilegal entre estructuras criminales, de las cuales se desprende que lLa tregua no contuvo la violencia más mortífera y que el territorio seguía siendo escenario de guerras silenciosas.
Confusión de transferencia
El momento de mayor tensión llegó ahora, en enero de 2026, cuando el gobierno nacional anunció el traslado a prisión de altos dirigentes “Los Pepes” y “Los Costeños” a las cárceles de Barranquilla. Esta medida se propuso como una estrategia para: “mantener la tregua” y avanzar hacia un diálogo más estructurado.
Sin embargo, el anuncio generó Rechazo inmediato a la candidatura a alcalde de Barranquilla y el Gobierno del Atlántico, que cuestionó la falta de coordinación y advirtió de graves amenazas a la seguridad ciudadana. Las autoridades locales han advertido que las cárceles de la ciudad no cuentan con las instalaciones para albergar a presos con un perfil criminal tan alto y que su traslado podría conllevar su detención. centros de mando para operaciones ilegalesespecialmente unas semanas antes del carnaval.
Gremios económicos y asociaciones de comerciantes se sumaron a las críticas, señalando que esta noticia no sólo provocó paz, sino que también revivió miedo a represaliasreagrupamientos violentos y nuevas presiones coercitivas.
Una de las acciones previstas es incrementar el número de operativos de inspección y vigilancia. Foto:Ayuntamiento
Dada la confusión, El gobierno revirtió y suspendió transferenciasuna decisión que, si bien pretendía contener la crisis, expuso profundas divisiones entre el ejecutivo y las autoridades territoriales. Además, debilitó la ya frágil credibilidad del proceso: la tregua todavía era válida sobre el papelpero sin incentivos claros y medidas sólidas de apoyo.
¿Qué cambia desde hoy? ¿Deberían preocuparse los ciudadanos?
El fin de la tregua no debería significar automáticamente un retorno inmediato a la guerra abierta. Sin embargo, se cierra con un paréntesis en el que -a pesar de las deficiencias- Hubo una historia de contención. A día de hoy no hay una prórroga formal y no se ha anunciado ningún nuevo contrato, lo que deja a la ciudad en un escenario incertidumbre.
Las autoridades insisten en ello Los canales de diálogo permanecen abiertos.pero el balance de lo ocurrido suscita escepticismo: La tregua no logró erradicar a los asesinosno logró evitar masacres y se vio empañado por decisiones mal coordinadas, como transferencias fallidas.
Aún no declaración oficial del estado de alarma ni advertencias de un levantamiento armado general. Pero tampoco hay certeza. El miedo de los ciudadanos no sólo se debe a la caducidad del contrato, sino también a su propia caducidad. Se acumulan pruebas de que la violencia nunca cesósimplemente cambió de forma.
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El fin de la tregua abre una etapa en la que todo dependerá de si el proceso de paz urbano logra corregir sus errores de origen o Barranquilla Una vez más, está atrapado en la lógica de los pactos frágiles, sin un control real en la calle por parte de autoridades reales. Al fin y al cabo, son el primer obstáculo para estas entidades criminales, ¿verdad?
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