Estos días ha habido una una avalancha de encuestas con posibles resultados de consultas parlamentarias y elecciones 8 de marzo, además de las elecciones presidenciales. Estos datos han creado un acalorado debate entre votantes y candidatos de todos los lados del espectro político: mientras algunos mantienen la cabeza fría, otros celebran de antemano.
En medio de tanto caos uno mantiene la calma porque sabe que los resultados de las encuestas de opinión no sirven para predecir el futuro y que el 9 de marzo comenzará una nueva fase en la campaña electoral. Es César Caballero, director general de Figuras y Conceptos y ex director general de Daneuno de los expertos que más sabe sobre los secretos que se esconden detrás de las estadísticas y que confirma sin dudar que este juego sigue completamente abierto.
Estos días ha habido una avalancha de planes electorales y mucha gente piensa que estos datos predicen lo que sucederá en las elecciones. Usted ha sostenido que las encuestas no sirven para predecir el futuro. ¿Porque?
Voy a mencionar dos conceptos de estadística. Las probabilidades simples son la base de lo que hacen las encuestas: no son un modelo de predicción sino una medición de lo que está sucediendo. La probabilidad condicional, por otro lado, es lo que utilizan los expertos para crear modelos de pronóstico. Las encuestas se basan en probabilidades simples y no hacen predicciones.
César Caballero, Director de Figuras y Conceptos. Imagen:Sebastián Arango HORA
Entonces, cuando alguien hace una encuesta y piensa que estos son los resultados de una elección, ¿no son correctos?
No, están equivocados. Las encuestas arrojan luz sobre escenarios inciertos, pero no determinan el resultado de un proceso electoral. Las campañas están precisamente diseñadas para cambiar los resultados que muestran las encuestas a través de este proceso. Nadie gana “por las urnas”. Daré un ejemplo reciente: el año pasado Vicky Dávila ganó la mayoría de las encuestas y Gustavo Bolívar quedó segundo. Hoy Bolívar ya no está y Dávila no parece haber asegurado su consulta. ¿Cuál fue el poder predictivo de estas encuestas?
Hay quienes dicen que tras las elecciones y consultas del 8 de marzo comenzará una nueva fase electoral. ¿Es esa una actitud ingenua?
Comparto esa idea. Una campaña no se hace en una semana o en un mes; Este es un maratón electoral. El 8 de marzo se deciden muchas cosas y pueden implicar grandes cambios para el resto del proceso. En nuestra empresa estimamos que ese día saldrán a votar cerca de 21 millones de colombianos, frente a los 18,6 millones que salieron hace 4 años. Es una movilización política muy importante. Y también ese día habrá un gran cambio en el parlamento: normalmente veíamos alrededor de 730 candidatos al Senado y esta vez hay 1.097 en 16 listas. Además, hay tres consultas. Hace cuatro años, más de 12 millones de personas votaron en la consulta; Calculamos que en esta ocasión podrían votar entre 12 y 14 millones. Sin duda afectará al ámbito político y al día siguiente todo el país hará los cálculos.
Pero hay una idea muy arraigada en muchas personas y es que la historia demuestra que los que están ganando a estas alturas en las encuestas son los que al final ganan y por eso las consultas del 8 de marzo son condecoraciones.
La historia no lo demuestra. A principios de 1998 Horacio Serpa lideraba las encuestas y el ganador fue Andrés Pastrana. A principios de 2002 lideraron Noemí Sanín y Horacio Serpa y el ganador fue Álvaro Uribe. En 2010 el líder fue Andrés Felipe Arias, y en 2018 el alemán Vargas Lleras, y ninguno de los dos ganó. El liderazgo temprano no garantiza el resultado y en muchos de estos casos la consulta fue frágil.
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César Caballero. Imagen:Néstor Gómez. EL TIEMPO
¿Qué ejemplos recientes le parecen más elocuentes?
La que tengo más clara es la del año 2010. Andrés Felipe Arias era el candidato del expresidente Álvaro Uribe, quien en ese momento estaba en la Casa de Nariño, con una gran estructura política apoyándolo. En la consulta conservadora se presentaron Noemí Sanín, Marta Lucía Ramírez y Andrés Felipe Arias. En un resultado que nadie vio venir, ganó Noemí Arias. Hubo quienes señalaron que, sin ser conservadores, votaron concertadamente para suspender a Arias. Abrió espacio para un candidato como Juan Manuel Santos a quien en ese momento no le iba bien en las encuestas. El caso de 2018 también es ilustrativo. La persona que obtuvo buenos resultados en las encuestas decidió no participar en un momento crucial. Si bien Germán Vargas tomó la decisión de no participar en la consulta, su Iván Duque ganó y la ganó bien. La consulta importa porque la gente se levanta, sale de sus casas, va a las urnas y marca la papeleta: este es un hecho político real.
En este contexto de la importancia de las consultas, ¿cuáles son los parámetros de éxito o fracaso de cada consulta del 8 de marzo?
Utilizo una analogía: es como ir al campo para un partido donde hay tres jugadores en el campo y tres en las gradas. Los que están en las gradas se esfuerzan por impedir que los demás marquen goles; los que están en el campo intentan insertarlos. En esa lógica, los outsiders serían Fajardo, Abelardo y Cepeda; y los que están en el escenario, Paloma, Claudia López y Roy Barreras. En nuestra opinión, la consulta con más votos sería en la gran alianza por Colombia, donde se encuentra Paloma. Si esta consulta obtiene menos de tres millones de votos, sería un mal resultado. Entre tres y seis millones estaría bien. Y si obtiene más de seis, sería fantástico.
El primer debate presidencial de 2026 con la Gran Consulta por Colombia Imagen:Milton Díaz / El Tiempo
¿Qué éxito podría considerarse éxito para Claudia López?
En los cálculos que hemos hecho sería un mal resultado sacar menos de un millón de votos en esa consulta, entre uno y dos millones sería bueno y más de dos millones sería un gran resultado. Un resultado exitoso como este cambiaría muchas conversaciones. Por ejemplo, se dice que el entorno de Claudia le envió a Fajardo un mensaje de que así como ella lo siguió en 2014 como candidato a vicepresidente, este puede ser el momento para que él la acompañe. No sé cómo se soluciona esto, pero el campo estaría más equilibrado.
Dice también que hay un flujo enorme de indecisos: el 40% o el 45% de los que votarían por la consulta no han decidido cuál de ellos lo haría.
Exactamente. Si entre 12 y 14 millones votan en consulta y el 40% está indeciso, podrían ser cuatro o cinco millones de personas. Este es un refrigerio muy apetecible para cualquier candidato, porque el pueblo ya estará en las urnas, el jurado les entregará el mapa del Senado y de los distritos y se los mostrará antes de la consulta. Si la persona lo quiere, lo pide, y sólo ese hecho puede generar una gran cantidad de votos y mover los resultados.
Claudia López y Leonardo Huerta. Imagen:Red social.
Hablemos de la otra coalición, el Frente por la Vida, cuyo presidente, Roy Barreras, obtiene muy malos resultados en las encuestas. Algunos dicen que lo que sucede es que el mayor activo de Barrera no aparece reflejado en las encuestas: su experiencia y sus conexiones con el establishment político. qué piensas
Mi primera reacción es que me resulta difícil creer que Roy esté en cero, a pesar de que algunos colegas han publicado esas cifras. En nuestras mediciones, Roy aparece dentro de los primeros seis o siete lugares donde la intención es votar. Es cierto que no queda primero, segundo o tercero, pero marca. Otra cosa es que ningún político tiene sólo una opinión o sólo una estructura. La mayoría de la gente tiene una combinación de los dos. Por eso no me gusta hablar de “máquinas”, como si hubiera votos buenos y votos malos. Prefiero hablar de estructuras políticas, porque no tiene sentido descalificar estos votos. Roy tiene una ventaja en su relación con los políticos profesionales y el establishment político. Preguntarse si lo seguirán ese día… esa es una de sus apuestas.
En esa consulta apareció un nombre que ha generado mucha discusión: Daniel Quintero. ¿Cómo lo ves?
Quintero encuestó bien pero a mí no me funciona. No lo he visto realizar una campaña muy activa. Una hipótesis es que algunos del Pacto Histórico, que quieren que Iván Cepeda sea el candidato, estén apoyando a Quintero como una forma de frenar a Roy. En un escenario hipotético donde ganara Quintero, se radicalizaría y eso podría mover a Cepeda un poco hacia el centro relativamente. Pero insisto: hoy no veo ese escenario.
Los colombianos regresan a las urnas el 8 de marzo. Imagen:Registro Nacional
Miremos el Senado. Se dice que el gran ganador de las elecciones parlamentarias sería el Centro Democrático y que el Pacto por la Historia podría debilitarse. ¿Cómo ves esta imagen?
En general estoy de acuerdo, pero hay que poner las cosas en perspectiva: ningún partido alcanza los 20 escaños. El Centro Democrático podría ser a las 16, 17 o 18, y veo la convención histórica entre las 14 y las 16. La convención no logró reunir una lista sólida para el Congreso en muchos distritos, y el movimiento de caucus regional gira en torno a esas listas. Entre los partidos tradicionales, el Partido Conservador es estable y puede alcanzar alrededor de 14 o 15 escaños parlamentarios. Liberal puede ser el 12, el 13 o incluso el 14 que tiene hoy, pero lo veo un poco más débil. La ‘U’, que tiene 10, podría llegar a 9, 10 u 11. En cambio, la Alianza Verde eligió 13 y ahora podría llegar a 11, 12 o 13. Cambio Radical, entre los grandes, es el más débil y podría bajar a 6 o 7. Aquí entra un factor clave: el umbral que permite a un partido sobrevivir. Lo calculamos en unos 600.000 votos, pero la cifra de reparto -que equivale a cada escaño- está entre 174.000 y 180.000 votos. Esta vez hay unas listas nuevas y cada uno que alcanza el umbral ocupa un lugar en el grupo. Entre las nuevas listas, la alianza Nuevo Liberalismo puede alcanzar el umbral y conseguir cinco o seis senadores. La lista de Roy también podría hacer eso. En cambio, Salvación Nacional está en duda: el impulso que le ha dado Abelardo podría ayudar, pero no es seguro. Y hay muchas listas que no lo van a lograr, porque conseguir 600.000 votos no es nada fácil.
Un factor que será de gran importancia desde hoy hasta la segunda vuelta es el rechazo de algunos candidatos. ¿Qué opinas de este factor cuando se trata de los mejores candidatos?
Está cambiando. En una encuesta que publicamos en noviembre, los únicos que tenían más ventajas que desventajas eran Juan Manuel Galán y Sergio Fajardo. Hoy, Iván Cepeda también tiene un balance positivo. Mientras tanto, Vicky Dávila, que tenía mucha negatividad, la ha bajado. Fajardo continúa con más cosas positivas que negativas, pero por muy poco.
Daniel Quintero y Roy Barreras lideran la votación en la consulta del Frente por la Vida. Imagen:Archivo EL TIEMPO
Usted ha argumentado mucho que la gente puede votar con confianza.
Sí. Afortunadamente, Colombia tiene un sistema democrático donde se cuentan los votos, se publican las actas y existe supervisión. En este sistema no hay posibilidad de fraude masivo: es un sistema de rendición de cuentas. Mi consejo a la gente es que salgan a votar, miren las encuestas y entrevistas de antemano y no esperen al último momento para tomar una decisión.
¿Y qué les dices a los que aseguran que “ya está jugado”?
Que el juego sea completamente abierto. El 9 de marzo vamos a hablar de otras figuras, otros equilibrios y otros personajes distintos a los que hoy dominan.
Mauricio Reina para EL TIEMPO

