Continuidad y cambio son palabras opuestas y, sin embargo, están presentes en la estrategia política de la izquierda para frenar la Casa de Nariño, porque, paradójicamente, el presidente Gustavo Petro pide la continuidad de su proyecto sin soltar la bandera de cambio que enarboló en 2022 para llegar al poder.
Sus últimos siete meses como jefe de Estado comenzaron con un extraordinario y polémico aumento del 23,7 por ciento al salario mínimo, la búsqueda de una convención constitucional para reformar lo rechazado por la vía legislativa y una batalla con el Congreso, los tribunales y los gremios económicos que crece día a día y divide al electorado en dos bandos. Todo esto lleva a expertos y expertas a considerar que el gobierno apostará al populismo para intentar quedarse con los suyos en la Casa de Nariño a partir del próximo 7 de agosto.
Políticamente, el cierre de 2025 fue turbulento y la agenda fue asumida casi por completo por la izquierda con el registro de su comité de recolección de firmas para el censo electoral, el decreto de emergencia económica, el aumento del salario mínimo a 2 millones de dólares y la promesa de reducir los salarios de los congresistas eliminando la tarifa por servicios especiales, que ronda los 15 millones de dólares.
El presidente redobló sus apuestas y pasó del discurso a la acción con las medidas adoptadas, que no sólo causan zozobra en muchos sectores, sino que la oposición es vista como parte de la campaña del petrismo para la reelección, esta vez con Iván Cepeda, quien sin mucho ruido ni constantes apariciones públicas lidera los programas electorales en el país.
“Petro siempre ha buscado, y lo ha logrado, definir una agenda pública. Ahora lo hace con la campaña por dos cosas: alinear su discurso con sus políticas públicas para que tengan impacto electoral y con su propuesta. La política pública debe tener un autor y un enemigo, fomentar la lucha de clases, mientras el electorado refuerza su retórica de que no lo dejaron hacerlo por la barrera institucional y darle bandera a su lista al Congreso”, dijo el experto Álvaro Forero Tascón.
En este sentido, varios candidatos han tenido cuidado en elegir sus palabras cuando hablan de aumentar el salario mínimo, por ejemplo, porque podría costarles ser tildados de “enemigos” del “salario digno”. Y esto a pesar de que economistas, sindicatos y algunos políticos señalan el aumento como una decisión irresponsable que podría afectar las cifras de inflación y los retornos de las pequeñas y medianas empresas.
“El aumento del salario mínimo obligatorio provoca pánico en la economía: dispara la demanda y la inflación, obliga al Banco Central a subir los tipos de interés y genera críticas por intentar apagar el fuego iniciado por el presidente incendiario que elegimos en un mal momento”, afirmó el economista Salomón Kalmanovitz.
Pese a ello, el petrismo, junto a sus ministros, no pierde la oportunidad de resaltar la ley de reforma laboral, que anteriormente hundió la comisión séptima del Senado. Y así como hicieron con los legisladores que rechazaron la iniciativa, a quienes tildaron de enemigos del pueblo, lo harían con los partidos y candidatos que cuestionan las medidas económicas.
El experto Jorge Iván Cuervo lo resume así: “Corresponde a los candidatos criticar la tecnología, pero tengan cuidado de no ser rechazados por los votantes que entienden que se trata de un gobierno que ha tomado decisiones costosas”. y que pueden ser considerados populistas pero que han alcanzado un cierto nivel de bienestar”.
Esto también se aplica a los máximos tribunales, donde en los próximos días finalizará la vacancia del Tribunal Constitucional, órgano con el que el presidente Petro ha chocado reiteradamente por los seguimientos e investigaciones que se han realizado a algunas de sus iniciativas. Los gobernadores comenzarán el año con dos grandes decisiones entre manos: determinar si finalmente se aprobará la reforma de las pensiones que busca beneficiar a 2,5 millones de personas mayores que viven en la pobreza, y si se aprobará el mandato de emergencia económica que el comité ejecutivo planea cubrir un porcentaje de su déficit presupuestario de $16 mil millones en el presupuesto de este año.
Las peticiones y demandas de la oposición en el tribunal han sido numerosas, y aunque el Tribunal Supremo tiene todo el poder para “tumbar” las órdenes y proyectos del ejecutivo cuando no sean conformes con la Carta Magna, el progresismo ha sido ágil a la hora de posicionar al presidente Jorge Enrique Ibáñez como un opositor que frena el cambio y la mejora de las condiciones para las personas mayores, mientras lidera la campaña que pide que se revoque la reforma de las pensiones.
Todo este ambiente político afecta a las elecciones legislativas, que se celebrarán en marzo, y a las presidenciales, que se celebrarán en mayo. Y aunque la izquierda y la derecha no son los únicos bandos políticos en juego, el debate electoral se está partiendo en dos, y los candidatos que más destacan como “líderes” del debate son Cepeda y Abelardo de la Espriella.
A pesar de la exageración y el populismo que se ha puesto sobre el Petro, el gobierno “hace alarde” de sus cifras económicas y las hace parecer una señal de que el país no ha sido “venezuelaizado” como afirma la oposición, ni ha ido a la quiebra. Saluda el control de la inflación, la reducción del desempleo en noviembre al 7%, la creación de más de 350.000 puestos de trabajo y los cambios que traerá la implementación de las reformas laborales en cuanto a la carga de trabajo nocturna y dominical.
La misma oposición afirma que el aumento salarial debería haber obtenido más apoyo, el 10% de los ciudadanos que se beneficiarán directamente del ajuste salarial. Pero expertos como Thierry Ways, columnista de este diario, señalan que si el aumento realmente provoca informalidad y desempleo, como advierten algunas industrias, esto podría jugarle en contra en las urnas.
La oposición, mientras tanto, está recalculando sus planes de campaña y retomando la retórica del “Castro-Chavisma” que funcionó antes de 2018, pero no cuatro años después. “No han sabido cómo lidiar con Petro y han caído en su trampa de polarización. Ese juego le conviene a Petro, no a la derecha”, añade Forero Tascón.
Petro dejó para el final sus medidas más difíciles y controvertidas, y su impacto se revelará en las próximas mediciones de popularidad e intención de voto. Las consecuencias positivas y negativas de esta “doble apuesta” del presidente también se sentirán en el país en los próximos meses.
LAURA CATALINA PERLTA GIRALDO
Escritura política

