Luego de varios años de denunciar la denuncia, la Fiscalía anunció avances en el caso Denuncia presentada por cuatro estudiantes contra un profesor de la Universidad de Antioquia por acoso sexual.
Lo que comenzó como un murmullo en los pasillos de la Facultad de Derecho Alma Mater (UdeA) hoy se convirtió en un amargo proceso disciplinario liderado por la Procuraduría General de la República.
Néstor Ozuna, representante delegado para los derechos humanos, confirmó este martes 3 de febrero la firma de una acusación contra un profesor de esta facultad, acusado de abusar sexualmente de varias de sus alumnas.
Denunciar abusos y acosos sexuales en redes sociales se llama “escrache”. Foto:Archivo EL TIEMPO
Este avance procesal no es un hecho aislado, sino más bien una respuesta a la lucha de las víctimas por romper su silencio.
El caso adquirió importancia nacional no sólo por la gravedad de las denuncias, pero gracias a la intervención del Tribunal Constitucional, que, tras identificar deficiencias en la consideración inicial de las denuncias, emitió lineamientos claros.
La Corte Suprema ha ordenado que el proceso debe basarse en una estricta lente de género, concepto destinado a equilibrar la balanza en contextos donde las relaciones de poder -en este caso profesor-alumno- se utilizan a menudo para perpetrar y ocultar agresiones.
La Universidad de Antioquia finalizó el pago de salarios Foto:universidad de antioquia
Uno de los puntos más críticos que destaca el abogado Ozuna es el fenómeno de la “unidad institucional”.
Durante años, las víctimas de abusos y abusos en instituciones públicas han denunciado que sus casos vagan de oficina en oficina sin encontrar una solución efectiva.
El Tribunal Constitucional ha sido contundente al exigir el fin de esta práctica, que nuevamente victimiza a los solicitantes, obligándolos a repetir constantemente su historia a funcionarios que a veces carecen de la sensibilidad o la formación necesarias.
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La recomendación de la Corte es clara: el caso contra el profesor UdeA debe resolverse en un plazo no mayor a seis meses.
Esta velocidad tiene por objeto evitar plazos de prescripción y garantizar que la justicia no llegue tan tarde que se convierta en una nueva forma de impunidad. La Fiscalía General se comprometió a tomar medidas para proteger a las víctimas, prometiendo proteger sus identidades y evitar cualquier acción que las exponga a nuevos traumas en la etapa probatoria.
Los docentes como autoridades públicas
universidad de antioquia Foto:universidad de antioquia
Un aspecto fundamental de este proceso es la calificación jurídica de las personas involucradas. Ozuna recordó que los profesores de las universidades y colegios públicos son, por ley, autoridades públicas.
Esta distinción es importante porque eleva la gravedad de este comportamiento: el abuso no es sólo un ataque personal, sino una traición al cargo público y el deber de cuidado que tiene el Estado hacia sus ciudadanos.
La carga del abuso sexual en el ámbito educativo no se limita a la UdeA. La Fiscalía General tuvo que intervenir en otros centros de formación, como la Universidad Jaime Isaza Cadavid de Colombia (JIC), en caso de que el órgano de control también iniciara procedimientos sobre acoso sexual por manifiesta pasividad o incompetencia de las oficinas de control interno.
Este patrón sugiere un problema sistémico dentro de las instituciones y el departamento de educación superior de Medellín, donde las estructuras de poder parecen haber protegido a los perpetradores durante mucho tiempo.

