







Las elecciones parlamentarias mostraron cómo le va al partido presidencial el 31 de mayo. La distribución de los votos en el Senado es el primer vistazo de cómo pueden comportarse los electores a la hora de elegir al sucesor de Gustavo Petro.
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La primera lectura clara que se hace es que probablemente habrá unas elecciones polarizadas entre la izquierda y la derecha. A los centrocampistas les resultará complicado posicionarse. Esto muestra el mapa del Senado, donde los partidos de este espectro claramente tuvieron retrocesos. La Alianza Verde perdió una de las tres divisiones que había ganado en 2022 y experimentó una caída de votos aún mayor.
En contraste, el Pacto Histórico (izquierda) y el Centro Democrático (derecha) fueron las fuerzas dominantes tanto en el Senado como en la Cámara. El número de ellos aumentó en los departamentos en los que trabajaban. Además, este resultado también se refleja en quienes lideran las encuestas: Iván Cepeda por la izquierda y Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia por la derecha.
“Los resultados del 8 de marzo demuestran que el Pacto y el Centro para la Democracia están ubicados a nivel nacional. Mueven votos de manera carismática y mecánica, sin referirse a patrones, sino a la estructura política”, dijo el profesor Juan Federico Pino, de Flacso Ecuador, en comparación con lo que se ve en el mapa electoral que dejaron las elecciones al Congreso.
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Los primeros datos brutos también mostrarían que Cepeda tiene una clara ventaja, ya que comienza con alrededor de 4.356.451 votos, mientras que el Uribismo comienza con 2.970.099 votos. Esa es una diferencia significativa, pero ahí es donde entra en juego el cuadro de mando divisional.
Si la lectura fuera sólo uribismo contra petrismo, esta segunda fuerza también tendría ventaja. De 32 departamentos y el distrito capital de Bogotá, el Sögusätmálinn obtuvo más votos que su contraparte 25 veces. El Centro Democrático apenas le ganó en 8 divisiones.
Este resultado también es evidente cuando se mira el resultado general: el Pacto por la Historia fue la votación más numerosa en 10 de los 32 departamentos del país y tomó el control de Bogotá. El uribismo no se apoderó de más de cuatro departamentos.
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Durante estos cuatro años, con miras al 2022, el petrismo se consolidó en el suroeste del país. Estuvo en Putumayo, Nariño, Cauca, Vaupés, Valle del Cauca, Huila, Caquetá, Risaralda y Quindío. Repitió el éxito en Bogotá y Cundinamarca. A esto hay que sumarle que obtuvo la mayor cantidad de votos en Atlántico, departamento que hace cuatro años apoyó a Cambio Radical.
“La izquierda se ha consolidado en el sur del país, especialmente en la región del Pacífico y los antiguos territorios nacionales, y está aumentando su presencia en el norte del país, especialmente en el Atlántico”, dijo Gonzalo Araujo, de la empresa de análisis Orza.
En cuanto al uribismo, también hubo crecimiento respecto del cuatrienio anterior. Si bien es cierto que en ambas ocasiones ganó en cuatro distritos, esta vez concentró a sus votantes en zonas con mayor población. En 2022 obtuvo la mayor votación en el Senado de Antioquia, Vichada, Arauca y Casanare. Esta vez repiten Antioquia y Casanare, con la incorporación de Meta y Santander, este último hace cuatro años tenía a los Verdes como mayores votantes.
Sin embargo, debemos observar más de cerca a los otros partidos que lograron resultados favorables. “Cuando miras a Antioquia, Eje Cafetero y Santanderes, tienden a votar por un centro muy democrático. Lo que es la costa del Pacífico y Bogotá es muy de centro izquierda. La costa del Atlántico es este balancín que va y viene”, dijo Víctor Muñoz en entrevista con EL TIEMPO.
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El mapa se ajusta muy bien a esa visión. Como se mencionó anteriormente, la coalición fortaleció su poder en la región suroeste y en la capital del país, pero el centro se acercó más a la derecha y al centroderecha. Pero hay otros departamentos que fueron destacados por otras fuerzas, especialmente en la costa norte del país.
Lo que se conoce como el Caribe tiene diferentes fuerzas políticas ganadoras. Salvo Atlántico, que estuvo dominado por el pacto histórico, el resto de divisiones se repartieron entre otras fuerzas. La Guajira, Cesar y Córdoba votaron por el partido de la U en muchos lugares. En Sucre y Magdalena ganó el Partido Liberal y los conservadores se apoderaron de Bolívar.
Así lo resumió Gonzalo Araujo: “Las estructuras políticas controlan los enclaves más importantes de la costa atlántica del país, donde se disputan la mayoría de los votos en estas zonas”. Y todos estos partidos están en el proceso de decidir a qué candidatos apoyarán. El último guiño podría afectar la carrera presidencial.
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Por un lado, el conservadurismo está entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, por lo que se espera que estos votos vayan a la derecha sin mayor reparto. En esa lectura, se podría decir que Bolívar se inclina hacia uno de los dos candidatos.
Por otro lado, La U y Liberales tienen más posibilidades de repartir sus votos, por lo que sus militantes consideran optar por una de las tres opciones que lideran. Así, las votaciones en Sucre, Córdoba, La Guajira, Magdalena y Cesar serán duramente reñidas. Aunque el tratado gana en todos ellos un duelo directo con el uribismo.
Para el país del norte. Estos fenómenos también podrían ser evidentes en Chocó, Vichada, Arauca y Norte de Santander, donde el liberalismo era el más popular. Sin embargo, de estas regiones, el petrismo obtuvo en Chocó una votación ligeramente mayor que el Centro para la Democracia. En los demás departamentos, todos fronterizos con Venezuela, el uribismo ganó la batalla de dos bandos.
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La lista de departamentos fronterizos también incluye a Guainía, que fue la única región en esta elección que tuvo un cambio radical de liderazgo. Se podría suponer que este resultado indicaba un posible favor de algún candidato de derecha.
En cuanto a los conservadores, también obtuvieron la mayoría de votos en Tolima y Guaviare. También se podría pensar que estos votos podrían ir al candidato adecuado. Sin embargo, el mapa también muestra que en un conflicto bidireccional, el Covenant gana en ambas ligas, por lo que habrá otras ligas donde la batalla por el apoyo será decisiva.
Sin embargo, estos no son requisitos previos, y la conclusión más importante que deja el mapa del Congreso es que ninguna fuerza obtuvo suficiente control para ganar en la primera vuelta. “Ningún partido tiene mayoría, si no es con una coalición y eso se refleja en la primera vuelta. No habrá un candidato que pueda imitar a Álvaro Uribe en sus dos elecciones donde alcanzó el 50 por ciento más uno”, concluyó Juan Federico Pino.
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Una lectura similar tuvo el profesor Ángel Tuírán, de la Universidad del Norte: “El mapa electoral del Congreso no define quién va a ganar la presidencia, pero muestra cómo se gobernará el país. Colombia sigue teniendo un sistema fragmentado, con un fuerte peso territorial y sin una mayoría clara, lo que obliga al próximo presidente a construir una política de coalición amplia, si quiere una coalición amplia”.
JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Escritura política

