Poner el acuerdo de paz de 2016 como hoja de ruta para Colombia y afrontar la reestructuración de los conflictos armados que hoy sumergen al país en un nuevo ciclo de violencia fueron los principales desafíos del debate “Seguridad, coca y paz: la importancia del acuerdo final”, organizado por Fundación Acordemos nueve años después de la firma de los Acuerdos de La Habana y en el aniversario de la organización.
Ex oficial de paz, Sergio Jaramilloinauguró el evento y dio paso a los panelistas invitados en el Hotel Portón, en el norte de Bogotá. La primera en intervenir fue la defensora del Pueblo, Iris Marín, quien presentó un detallado panorama del orden público en el país y advirtió de un aumento en el número de firmas asesinadas en 2025: 35, frente a las 31 registradas a lo largo de 2024.
El evento tuvo lugar en el Hotel Portón de Bogotá. Imagen:Juan Pablo Penagos / El Tiempo
Por su parte, el general (r) Alberto José Mejíaex jefe de la FF.MM Señaló que el país está inmerso en una grave crisis de seguridad criminal, fragmentada, territorial y profunda. “Los grupos armados ilegales ya no solo están discutiendo rutas, sino que compiten por la población, la economía local y la administración de los territorios. La fragmentación del Estado se está fortaleciendo. Quiero decirles que cuando luchamos e hicimos planes estratégicos para obligar a las FARC a un acuerdo, aprendimos que no debemos luchar para eliminar el principal plan estratégico de las FARC, sino contra el principal plan estratégico del líder de las FARC. Hoy podemos decir que ninguno de los grupos hoy realmente tiene un plan actual que “Prevé ganar poder”, afirmó.
El siguiente en hablar fue un el líder regional de un pueblo en el sureste de Colombia. Señaló que en zonas como la suya la presencia y control de grupos armados se mantiene fuerte y advirtió que si bien apoyó el contenido del acuerdo de paz, en zonas como Meta y Guaviare muchas de las promesas quedaron en el papel.
Disidentes del Frente “Dagoberto Ramos”. Imagen:Joaquín Sarmiento. AFP
“Hay momentos que sientes que ya no puedes más. Las circunstancias nos obligan a desconfiar de todos los procesos que vienen y de los que ya se han hecho. El departamento del Guaviare vive una situación complicada por la división de los grupos armados. Y es muy cierto: no tienen aspiraciones políticas, no tienen una ideología como las FARC y el Gobierno Comunitario hoy, entonces quieren terrorismo y acciones hoy. Los líderes no son respetados”, dijo.
Asimismo, afirmó que los proyectos PDET financian más a los grupos armados que los propios cultivos ilícitos. “Hay que darle el 10% a los grupos. ¿Cuánto es para llegar a los grupos? Está produciendo más dinero que la coca misma. Los que saben matemáticas, saben cálculos. Y no viene un proyecto solo, viene un proyecto de 34 mil, 56 mil, 64 mil millones. Entonces también le estamos poniendo la lupa”, dijo.
Municipios PDET Imagen:Agencia de Renovación Territorial
La intervención la cerró el exsenador y exjefe negociador con las FARC, Humberto de la Calle, quien señaló que el acuerdo de paz no debe ser un comodín en la política electoral, sino una cuestión de Estado y solidaridad. Advirtió que uno de los mayores desafíos del país es la dificultad para comprender la importancia de la planificación como sociedad en el mediano y largo plazo. “Estamos de inmediato y parece que cada persona que llega al gobierno intenta reconstruir el país en torno a su propia visión. Luego viene otro e ignora ese horizonte. Ese es exactamente uno de los desafíos que enfrentamos: el acuerdo de paz nos da la posibilidad de tener una hoja de ruta para el mediano y largo plazo”, afirmó.
JUAN PABLO PENAGOS RAMÍREZ
Escritura política

