los mensajes que envían con su forma de vestir Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia, Claudia López y Sergio Fajardo – En la mira

los mensajes que envían con su forma de vestir Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia, Claudia López y Sergio Fajardo – En la mira

Iván Cepeda proyecta austeridad, Abelardo de la Espriella le apunta al lujo y Paloma Valencia retoma el mensaje de sencillez con el que el expresidente Álvaro Uribe logró cimentar su proyecto político. Así ‘leen’ expertas en comunicación política y en moda consultadas por EL TIEMPO lo que proyectan los candidatos presidenciales con el estilo de vestir que los ha caracterizado en su vida pública y que, con variaciones, están utilizando en sus actos públicos y en sus mensajes en redes y medios.

En campaña, los candidatos presidenciales cuentan con equipos de comunicación política encargados de construir una imagen que transmita confianza sin dejar de proyectar autoridad. Entre las múltiples decisiones sobre redes sociales y discursos, también están las relacionadas con la vestimenta.

En una contienda marcada por la exposición cotidiana, la elección de la ropa —la camisa, los tenis, el traje o la ausencia de corbata— conlleva un mensaje que, aunque muchas veces pasa desapercibido, forma parte de la estrategia política.

Vanessa Rosales, escritora y experta en estudios críticos de la moda, explica que “la política se ha espectacularizado y no se trata solo de llenar plazas públicas, sino de construir una presencia que circula en pantallas, donde la imagen —y, con ella, la ropa— funciona como otro canal de sentido”.

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Candidatos presidenciales

Foto:EL TIEMPO

Para Patricia Muñoz, experta en comunicación política y docente de la Universidad Javeriana, el vestuario “suma” a la campaña, pero no reemplaza el discurso ni la estrategia digital. Su papel, dice, está en generar recordación, identidad y cercanía con el electorado.

“El color, por ejemplo, evoca mensajes. El blanco transmite transparencia y cero corrupción. Pero los colores también generan recordación e identidad de la campaña”, señala Muñoz, y subraya que los votantes asocian a los políticos con una imagen que se crea y, especialmente en campaña, estos elementos deben mantenerse para guardar coherencia y no ir contra el principio de la recordación.

La docente también sostiene que los candidatos entienden ese principio y, por ello, algunos le apuntan a reflejar austeridad y sencillez en su vestimenta. “Lo que se busca en esos casos es que el ciudadano del común vea al político como uno de ellos. La ropa que usan contribuye a que sean percibidos como un ciudadano más”, aclara.

Sin embargo, no todas las decisiones de vestuario responden necesariamente a una estrategia política. Ambas expertas coinciden en que la transición en las formas de vestir de los políticos colombianos —de una elegancia y formalidad marcadas hacia una mayor cercanía y comodidad— puede explicarse tanto por las dinámicas y la exposición en redes sociales como por las transformaciones sociales que trajo consigo la pandemia.

Muñoz plantea que el año de trabajo en casa llevó a adoptar ropa y calzado más cómodos y que, con el regreso a las oficinas, esa forma de vestir se mantuvo, en buena medida, por una cuestión de comodidad.

Por otro lado, Rosales indica que la informalización de la vestimenta también puede estar ligada a que, en Colombia, la exhibición de lujo por parte de los políticos suele estar mal vista.

En ese mismo sentido, señala que hoy tampoco se valoran como antes los llamados “nepo babies” de la política, es decir, figuras asociadas a linajes familiares tradicionales, lo que refuerza una expectativa de mayor cercanía y distancia frente a los privilegios heredados. Por el contrario, hoy en día prima el “outsider” de la política . Así, “la sencillez no solo responde a la comodidad, sino que también es estratégica”, sugiere.

Ahora bien, este fenómeno de la comodidad no se expresa en el estilo de todos los candidatos políticos. Lo que sí está presente en la construcción de imagen de todos los candidatos es lo que Vanessa Rosales denomina una “semiótica” del estilo: un uso de prendas simbólicas que comunican mensajes específicos.

La transmisión de mensajes políticos a través de la moda es una práctica universal. Y se manifiesta con claridad en el contexto estadounidense, por ejemplo, con el recurrente uso de la corbata roja por parte del presidente Donald Trump. De acuerdo con analistas de imagen, este accesorio funciona como una «corbata de poder», una prenda visual estratégica diseñada para proyectar atributos de confianza, ambición y liderazgo. 

Entre el lujo y la austeridad

No todos los candidatos juegan bajo la misma lógica, pues su público objetivo tampoco es el mismo. Esto, según ejemplifican las expertas, se evidencia en las elecciones de lujo que un candidato como Abelardo de la Espriella proyecta en su vestimenta, en contraste con la uniformidad que caracteriza a Iván Cepeda.

Según Rosales, De la Espriella encarna una de las apuestas visuales más definidas. Sus trajes a la medida, las referencias a marcas de lujo y la puesta en escena de su vida familiar construyen una narrativa en la que el éxito económico ocupa un lugar central. 

Ejemplo del atuendo de Abelardo de la Espriella

Foto:Generado con inteligencia artificial

“Está vendiendo un modelo de hombre exitoso: el que hace plata, el que tiene familia, el que cumple con una idea tradicional de masculinidad”, explica la experta en moda. En su caso, la ropa no solo acompaña el discurso: lo amplifica.

“Hay un tema de género y también de clase detrás de la estética de De la Espriella”, asegura la experta en moda. Sus constantes referencias a la italianidad las interpreta, además, como un símbolo de éxito que, según ella, se construye en oposición a todo lo que pueda asociarse con la izquierda, “el mamertismo” y la austeridad.

El candidato Abelardo de la Espriella aspira a la presidencia por Defensores de la Patria.

Foto:Prensa Abelardo de la Espriella

En contraste, Vanessa Rosales habla de una “pobreza estética” asociada a la izquierda. “También se ha estetizado la dicotomía entre izquierda y derecha en Latinoamérica. La izquierda tiene que ser pobre, disociada de cualquier esplendor, pues está presente la idea de que la justicia social no debería ocuparse de la estética porque ‘tiene cosas más importantes en la agenda’”, afirma.

Rosales traza una línea que permite entenderlo mejor: la estética, asociada a lo ‘fashion’, difícilmente puede desligarse del capitalismo. Así, preocuparse por ella implica, en cierta medida, validar una lógica de consumo, lo que ayuda a explicar por qué los candidatos de izquierda no suelen ponerla en el centro.

Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico.

Foto:PRENSA IVÁN CEPEDA

Por supuesto, hay excepciones a la norma. Gustavo Petro, por ejemplo, ha llamado la atención con sus zapatos y cinturones de marcas de lujo como Ferragamo. Pero, en otro registro, figuras como María José Pizarro han utilizado prendas de diseño local para transmitir mensajes simbólicos: en la posesión de Petro, su vestuario rindió homenaje tanto a las mujeres del Pacífico colombiano como a su padre, Carlos Pizarro.

Ahora bien, Rosales también señala que el tipo de camisas que usa el candidato Cepeda, con cuello “tipo Mao”, puede responder a una estética de izquierda sobria y uniformada. Ella explica que el origen de esto se podría remontar a la Revolución bolchevique, cuando se promovía la uniformidad, en parte porque la moda se asociaba con lo burgués y con la desigualdad.

Ejemplo del atuendo de Iván Cepeda.

Foto:Generado con Gemini

La cercanía con lo cotidiano

Sergio Fajardo, por ejemplo, ha consolidado una imagen asociada al “profe” con camisas, sacos informales y jeans. “Una estética que no es nueva en él, sino coherente con su trayectoria y que, precisamente por eso, refuerza la recordación”, señala Patricia Muñoz.

Asimismo, la experta en comunicación política señala que su decisión de no usar corbata también puede leerse en esa clave, pues el electorado ha construido una imagen de su sencillez que, más allá de la comodidad, refuerza su cercanía con los ciudadanos.

Ejemplo del atuendo de Sergio Fajardo.

Foto:Generado con Gemini

Algo similar ocurre con Paloma Valencia, aunque desde otro registro. Sus camisas claras, jeans y tenis Adidas (como los Adidas Gazelle que ha usado en esta campaña) remiten a una estética que, según Rosales, conecta con una tradición política específica en Colombia: la del uribismo, donde la sencillez —asociada al campo, a lo “práctico”— también es un valor. No se trata de una ausencia de estilo, sino de una construcción distinta de lo que significa verse “cercana”.

Ejemplo del atuendo de Paloma Valencia

Foto:Generado con Gemini

“Entre las razones por las cuales Álvaro Uribe Vélez es amado entre la gente está su sencillez. Como el uso de sus Crocs, por ejemplo”, afirma la experta en moda.

La izquierda también apela a la sencillez, pero de formas distintas. En ese contraste aparece un diferenciador de clase en ciertas prendas asociadas a candidatos de derecha. Marcas como Crocs o los tenis Adidas Gazelle, según plantea Rosales, “también se convierten en un uniforme y en un marcador de clase. Pero fíjate que son tenis y puedes encontrar gente trabajando en la izquierda con tenis, pero de pronto no son los que están de moda”.

Mujeres en el poder

Al hablar de las candidatas, la vestimenta abre otras tensiones. Como explica Vanessa Rosales, históricamente el poder político se ha construido en clave masculina, lo que ha influido en la forma en que las mujeres se presentan en estos espacios.

Ejemplo de atuendo de Claudia López.

Foto:Generado con Gemini

La camisa y el blazer, por ejemplo, provienen del traje que, según señala Rosales citando a Anne Hollander, marcó la entrada de los hombres a la modernidad. En ese sentido, el traje se ha consolidado como una prenda asociada a lo masculino que muchas mujeres en la política adoptan para responder a imaginarios de autoridad.

Claudia López es un ejemplo de ello. Su uso recurrente de la camisa y el pantalón de traje se inscribe en esa tradición que asocia ciertas prendas con la política. Al mismo tiempo, elementos como la pañoleta que lleva al cuello funcionan como sello personal y refuerzan la recordación, en línea con lo que plantea Muñoz. “El vestuario ayuda a que el elector identifique rápidamente al candidato”, explica.

Desde ahí puede entenderse el giro que la candidata de centro ensayó al lanzar su campaña. En algunos eventos se apartó del traje y optó por sacos y camisetas de manga larga, pero, de acuerdo con la docente de la Javeriana, este cambio alteraba el principio de recordación. Rápidamente, la exalcaldesa de Bogotá volvió al traje y a la icónica pañoleta.

Claudia López, candidata de centro.

Foto:Milton Díaz / EL TIEMPO

Muñoz también se refiere al uso de joyas y lo plantea en términos generales: la apuesta por la austeridad y la sencillez, frecuente entre candidatas, busca romper con los encasillamientos que suelen hacerse a partir de la apariencia. De esta manera, se evita que las prendas, los accesorios o las joyas funcionen como marcadores de estatus que las ubiquen en un nivel socioeconómico más alto o distante del electorado.

Ahora bien, por supuesto, esa construcción no es estática. Las variaciones en el estilo de los aspirantes a la Casa de Nariño pueden leerse como parte de una búsqueda de equilibrio entre autoridad y cercanía, manteniendo una identidad que vienen construyendo desde antes de iniciar campaña.

Iván Cepeda

El candidato del Pacto Histórico se caracteriza por:

1. Atuendos austeros y sobrios

2. Camisas con cuello “tipo mao”

3. Ropa que se aleja de la moda y de lo burgués

Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y candidato a la Presidencia de Colombia Iván Cepeda.

Foto:IVÁN CEPEDA

Abelardo de la Espriella

  • El aspirante a la Casa de Nariño de Defensores de la Patria se suele presentar con:
  • 1. Trajes a medida
  • 2. Ropa de marcas de lujo
  • 3. Prendas que reflejan el éxito económico

Abelardo de la Espriella junto con su fórmula vicepresidencial José Manuel Restrepo

Foto:Juan Pablo Rueda. El Tiempo

Paloma Valencia

La senadora del Centro Democrático se ha visto en campaña con:

1. Camisas blancas o azules

2. Tenis Adidas (como los Adidas Gazelle que están a la moda)

3. Ropa que refleja una sencillez, sin dejar de usar prendas que sirven como “marcadores de clase”

Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático.

Foto:Sergio Cárdenas

Claudia López

El estilo de la exalcaldesa de Bogotá se ha definido por:

1. La pañoleta que se ata en el cuello que genera recordación de su imagen

2. Camisas y trajes

3. Pocas joyas o accesorios

Claudia López y su fórmula vicepresidencial, Leonardo Huerta

Foto:Prensa Claudia López

Sergio Fajardo

El candidato de centro se reconoce por:

1. El estilo sencillo del “profesor”

2. Sacos sobre camisas

3. Jeans que reflejan su sencillez y cercanía con la ciudadanía

Sergio Fajardo y su fórmula presidencial, Edna Bonilla, durante el acto simbólico anticorrupción de su campaña.

Foto:Prensa Sergio Fajardo

ELENA BERMÚDEZ RIVERA

Redacción Política

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