

El caso no empezó con un contrato millonario ni con una obra inacabada, sino con un CV. El pliego de cargos formulado por la Fiscalía General del Estado el pasado viernes No se trata de desvío de recursos o sobrecostos, sino de la capacidad del funcionario para ocupar un puesto clave en una empresa pública.
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El énfasis está en marcar. Luis Orlando Castro Acosta como gerente de la empresa de acueducto y alcantarillado de San José del Guaviare (Empoaguas)nombramiento previsto para enero de 2024, que se convirtió en cuestión disciplinaria unos meses después.
El embalse La María es la principal fuente de agua de Empoaguas en San José del Guaviare. Foto:Cortesía de EmpoAguas
Según un documento emitido por la Fiscalía General, la experiencia general en el sector público no era suficiente para alcanzar tal cargo. El manual de funciones era claro: quien asumiera la dirección tenía que hacerlo acreditar la formación profesional en áreas técnicas específicas como ingeniería ambiental, sanitaria, civil, industrial o química; o tienes estudios de posgrado directamente relacionados con este campo.
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Sin embargo, al revisar el perfil de Castro, el organismo de control encontró que títulos que -presentados como respaldo académico- Correspondieron a especializaciones en gestión de agronegocios y derecho de protección ambiental.
Formación que, en el concepto del Ministerio Público, si bien está relacionada con el mundo rural y temas de protección ambiental, No cumplían con el perfil técnico requerido para dirigir una empresa de servicios de agua y saneamiento.
Central Hidroeléctrica Empoaguas en San José del Guaviare. Foto:archivo privado
La segunda cuestión destacada por el organismo de revisión surgió cuando el análisis pasó de los roles académicos a la experiencia laboral. Castro estuvo más de dos años como director técnico de Asoproagroen el periodo de septiembre de 2018 a septiembre de 2020. Este periodo fue crucial para alcanzar el tiempo mínimo requerido.
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Sin embargo, al cruzar la información, la Fiscalía General de la Nación encontró que su rol como director técnico estaba relacionado con un contrato específico entre el Instituto Sinchi y la asociación, cuyo alcance temporal abarcó el período de septiembre de 2018 a septiembre de 2019, es decir, un año, no los dos años reportados.
Papel que jugó el exsecretario Arroyo
La investigación también se extendió a Miguel Arroyo Arroyo, entonces secretario municipal de administración y desarrollo socialcuyas funciones incluían revisar los documentos antes de poseerlos.
La sede de la Fiscalía General. Foto:Oficina Legal
Para el órgano disciplinario, su función no era de carácter auxiliar. Arroyo aprobaría el CV sin advertir ni abstenerse de las inconsistencias que hoy se cuestionan.
En junio de 2025 se inició una investigación preliminar. Dos meses después, en agosto, la Fiscalía General inició una investigación formal. Se recogieron certificados, se compararon documentos y se evaluó el cumplimiento entre requisitos y soporte. material sobre cuya base la oficina concluyó que existen motivos suficientes para presentar cargos.
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Según la hipótesis disciplinaria, el problema fundamental no es sólo que el directivo no cumpla con el perfil requerido, sino que Sin embargo, aceptó el cargo y fue instalado.
El pliego de cargos plantea esencialmente dos posibles defectos, que ahora deben examinarse en la fase de audiencia: acceder a la gestión sin cumplir las condiciones técnicas y administrativas requeridas para la aprobación de este nombramiento.
La sede de la Fiscalía General. Foto:Jesús Blancquicet
La pregunta sigue siendo si lo sucedido fue el resultado de una mala revisión o de una presentación estratégicamente adaptada a los requisitos formales.
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