
Las alianzas que se tejerán en el Senado de la República a partir del 20 de julio, cuando se conozca quién será el nuevo inquilino de la Casa de Nariño, definirán el futuro de la nación y buena parte de la separación de poderes.. A primera vista, el Tratado Histórico obtuvo 25 escaños, pero la cifra, aunque considerable, es insuficiente a la hora de tomar decisiones en una sociedad que estará compuesta por 103 senadores: el número mágico para asegurar la mayoría es 52.
Por ejemplo, habría un número mínimo para aprobar el proceso de una asamblea constituyente, que el gobierno de Petro y sus fuerzas planean posicionar como una de las principales tareas que discutirá el próximo parlamento. Además, los votos necesarios para la elección de nuevos comisionados serán en el Tribunal Constitucional, que también prometen será decisivo para la democracia y la separación de poderes.
“Para el próximo presidente, sea quien sea, este Senado de 103 escaños será un dolor de cabeza o un aliado difícil. A falta de una mayoría absoluta, la gobernabilidad se definirá en el centro del arco del Congreso: Si el actual Gobierno quiere aprobar reformas necesita 52 votos y con la nueva distribución los partidos independientes como la “U” o los “Verdes” conservan su poder. El gráfico circular deja claro que nadie tiene el control total; La oposición ha fijado votos que garantizan un frenado constante de cualquier iniciativa sin consentimiento. En este escenario, los escaños indígenas y opositores serán decisivos cuando las votaciones se decidan por un margen mínimo”, señala el informe de resultados de la empresa Orza.
Lograr esos 52 votos es un proyecto que el petrismo inició mucho antes de las elecciones del 8 de marzo, pues hoy cuenta con un buen número de aliados en los partidos tradicionales y en sectores como Alianza Verde. Por supuesto, la continuidad de esta cercanía dependerá en última instancia de quién llegue a la Casa de Nariño, ya que, como antaño, estas alianzas se lubrican con el “mermelada” oficial. En el partido conservador hay cuatro que con las mismas persianas azules señalan como símbolo del gobierno del presidente Gustavo Petro.
La lista la encabeza Wadith Manzur, que dio el salto de la Cámara de Representantes al Senado por más de 134.000 votos. Manzur siguió las iniciativas del gobierno en la Cámara de Representantes, ya sea votando a favor o jugando a crear una resolución, y desde que ingresó a la comisión de impeachment de la Cámara quedó evidente su cercanía con el presidente Petro.
Representante Wadith Manzur. Imagen:Mauricio Moreno
El senador electo de Córdoba también está vinculado al escándalo de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y se espera que en los próximos días sea acusado formalmente por la Corte Suprema por presunta venta de votos.
Este partido también está representado por Daniel Restrepo, quien también acudió al Senado y forma parte del grupo político de Carlos Andrés Trujillo, otro aliado de la Casa de Nariño y padrino político de Olmedo López, autor intelectual del caso de corrupción de la UNGRD. Restrepo, al igual que Manzur, también apoyó en gran medida las llamadas “reformas sociales” en la cámara. Liliana Bitar y Miguel Ángel Barreto también han sido cercanos a la Casa de Nariño.
En el Partido Liberal, que obtendría 13 escaños, al menos seis han estado cerca del gobierno. Entre ellos Yessid Pulgar, María Eugenia Lopera -alumna del cuestionado Julián Bedoya-, Camilo Torres -de la familia Torres-, Fabio Amín, Álvaro Monedero y Laura Fortich. Estos tres últimos han seguido a la Casa de Nariño en sus iniciativas y han sido asociados a la supuesta burocracia en la estructura del Estado.
María Eugenia Lopera. Imagen:César Melgarejo / El Tiempo
Ambos bandos de la ‘U’ salen al frente Jhon Besaile, Ana Paola García, Antonio Correa y José Gnecco. Y en la Alianza Verde hay señales claras del gobierno: John Amaya —el hermano del gobernador de Boyacá, Carlos Amaya—, Ariel Ávila, Gustavo Moreno y Duvalier Sánchez. Este partido fue clave para el avance de la iniciativa Casa de Nariño y, por cuestiones ideológicas, se asemeja mucho más al pacto histórico. Se unen a Martha Peralta, la actual senadora del tratado que ganó uno de los escaños indígenas. Peralta también es uno de los involucrados en el escándalo de la UNGRD y se encuentra en concurso de acreedores ante la Corte Suprema.
Bajo este escenario, tomando en cuenta las alianzas que se han hecho en el actual parlamento, 44 votos estarían relativamente garantizados para Petrisma. Y podrían crecer con algunos otros votos de la alianza “Verde”, “U” y Nu Colombia, que de todas formas no parece inscrita definitivamente en el proyecto de progresismo y cuyo apoyo sería objeto de negociaciones proyecto a proyecto.
El centroderecha correrá al ritmo del Centro Democrático, que según las previsiones tendrá 17 escaños. A ellos se sumarán los tres senadores que tendrá Salvación Nacional y seis de la alianza Cambio Radical-Alma. Este grupo podría alinearse con 7 conservadores, 7 liberales, unos 3 de la “U” y con “verdes” como Jota P. Hernández. Con esto llegan a 43 votos y por lo tanto también necesitan el apoyo de figuras independientes como Jennifer Pedraza, quien se perfila como una de las votos más buscadas. Durante su paso por la cámara, la representante se fortaleció como una voz independiente. Asimismo, y dependiendo de quién gane la presidencia, quien ocupe el escaño de la oposición jugará un papel clave en el nuevo Senado, que se espera sea muy disputado en un congreso dominado por el histórico Pacto y el Centro Democrático, las dos principales fuerzas políticas de Colombia.
Análisis de esa legislación. Imagen:
“En definitiva, el Senado de 2026 es un tablero reducido donde no hay margen de error para negociar legislación y donde el poder ejecutivo debe ceder un importante capital político para poder avanzar”, señala el informe de los analistas de Orza.
Ahora bien, si el caso de la UNGRD continúa y si se ponen fin a las medidas de seguridad contra algunos de los implicados -el caso ha sido discutido en el Tribunal Supremo-, el panorama y la composición de la mayoría pueden cambiar. No hay que olvidar que el propio gobierno fue derrotado hasta por dos votos, como ocurrió en la consulta nacional. Ese día, la oposición obtuvo 49 votos y el partido gobernante 47. El panorama podría ser similar en la próxima sesión del Senado y una vez más cada voto contará. Por supuesto, todo dependerá de quién entre a la casa de Nariño y su capacidad para armar una gran alianza.
MATEO GARCÍA
Editor adjunto de políticas

