

El Consejo Nacional Electoral (CNE) confirmó el viernes pasado que ya concluyó el examen de los departamentos de todo el país y se adjudicaron casi todos los escaños: sólo faltan Cundinamarca y Chocó. En el primer caso, las más de 700 reclamaciones presentadas aún están en proceso de resolución. En el segundo escenario, el caso es más complicado y la observación tuvo que trasladarse a Bogotá y se postergó la asignación de los escaños por denuncias de supuesta irresponsabilidad.
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El domingo 22 de marzo se llevó a cabo la audiencia final del comité del barrio Chocó. El acta de la reunión dejó constancia de que luego de revisar las 1.280 mesas de la zona no se llegó a ningún acuerdo, por lo que sería un departamento plenamente formado del CNE el que decidiría el destino de los dos escaños que corresponden por ley a los candidatos del Chocó.
No se dieron mayores detalles sobre las razones por las que la bancada no tomó una decisión firme, sólo dejó un comentario en el último minuto: “Se abstiene de declarar elección porque hay varias resoluciones apeladas y/o no aprobadas. El documento fue firmado por los representantes Wilson Ramiro Angulo y Liza Lorethy Lozano”.
Sin embargo, la grabación de la sesión donde se firmó el acta dio pistas de qué pasó con la falta de acuerdo. Una de las representantes denunció presiones y amenazas que la hicieron no querer hablar del tema.
Conclusión de la observación del Chocó Imagen:CNE
“He sido sometida a presiones irrazonables, que van más allá del ámbito profesional. Esta situación ha tocado un marco familiar. Ninguno de los integrantes de esta mesa ha tenido a sus familiares, a sus padres y allegados llamados para insultar y calumniar. A nadie, solo a mí. Es una situación que ningún servidor público debería vivir”, dijo la representante Lisa Lozano, quien aseguró que ni siquiera dijo que tenía derecho: “Me tuvieron que levantar porque tenía miedo”.
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Lozano no ahondó en las presiones que sufrió, lo que la llevó a negarse a llegar a un acuerdo final. Lo cierto es que las encuestas en Chocó estuvieron llenas de polémica durante su desarrollo, sobre todo dada la pequeña diferencia entre el Partido U y la coalición liderada por el Partido Conservador para ocupar el segundo lugar de la liga, pues el primer lugar lo ganó por mucha distancia el Partido Liberal.
La diferencia era de más de 1.000 votos, por lo que la batalla entre los grupos fue una votación y hubo acusaciones de ambos bandos. Precisamente, la comunidad azul se expresó en los días previos sobre la polémica por el conteo oficial de votos: “Desde el Partido Conservador reiteramos nuestro llamado a las autoridades electorales sobre los hechos que hemos denunciado desde el pasado 8 de marzo en el Departamento del Chocó en el marco del proceso electoral: inconsistencias entre el conteo y la transparencia de la auditoría y la transparencia de la auditoría y la transparencia de las autoridades”.
En la última sesión también hubo testimonio de este ofrecimiento por cada voto. Hubo un acalorado debate sobre la exclusión de algunas mesas que podrían acortar aún más el margen y cambiar el resultado final entre la ‘U’ y los conservadores.
Antes de que se presentara la denuncia por las supuestas amenazas y presiones indebidas, uno de los representantes, Wilson Angulo, dijo que no pudieron ponerse de acuerdo en los términos legales y prefirió enviar la resolución a un tribunal superior. “Tres situaciones no nos han permitido llegar a un acuerdo”, afirmó.
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Según el representante, son los resultados de tres mesas las que no habrían permitido celebrar contratos, por lo que llevaron la decisión a la capital del país. La diputada Lozano aseguró que habría al menos dos mesas más con las que no estaba de acuerdo, pero no dio detalles sobre dichas diferencias. Por esta razón, la audiencia final se centró únicamente en los tres temas presentados por el Representante Angulo.
Los dos primeros casos serían muy similares y se refieren a la tabla 2 en el puesto Dipurdú en el municipio de Medio San Juan y a la tabla 1 en el puesto Real de Tanando en el municipio de Atrato (Yuto). En estos dos lugares, los formularios E-14 no fueron firmados. EL TIEMPO tuvo acceso a estos documentos y comprobó que ninguno de ellos cuenta con las firmas de los jurados que debían llenar el documento donde se registran oficialmente los votos.
La tercera mesa que tuvo dudas fue porque los formularios E-14 desaparecieron durante la verificación. Este trabajo también pudo comprobar que no existía ninguna copia de seguridad del documento en cuestión en los sistemas del Registro Nacional.
Récord sobre la E-14 perdido en Bagadó. Imagen:Registro Nacional
Para el diputado Lozano, la ley es clara en que se debe excluir el voto en las tres mesas. Se basó en la Ley Electoral que establece que el Formulario E-14 es el documento oficial para la observación y en lo establecido en el artículo 5 de la Ley 163 de 1994: “El acta de la comisión de votación tendrá validez cuando esté firmada por al menos dos (2) de ellos”. Señaló que en ambos reglamentos estaba claro que no se debía tener en cuenta ninguna de las tablas en cuestión.
Por el contrario, para el diputado Angulo debe prevalecer la primacía de las papeletas: “La falta de firmas de los jurados del E-14 constituye una irregularidad formal, que no tiene identificación suficiente para invalidar la papeleta”, afirmó. Aseguró que se debe privilegiar el derecho al voto y contabilizarlo: “Hay que sumar tres cargos y cada candidato recibirá un voto”.
Ante estos argumentos, el diputado Lozano argumentó que las tres mesas deben ser excluidas del resultado final: “Las razones por las que expresé mi disconformidad son conformes a derecho. En ese sentido, señaló que hay un debate porque su colega dijo que si se acepta una mesa, se deben aceptar todas; en cambio, sugirió que se investigue cada caso por separado”.
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Al final no se llegó a un acuerdo final entre los representantes y el caso fue trasladado a Bogotá. Y se estima que eliminar las pancartas supondría unos 600 votos menos, lo que podría suponer un cambio de manos en el segundo lugar. En este momento, ese escaño estaría en manos del partido de la U, específicamente de la actual diputada Astrid Sánchez Montes de Oca.
EL TIEMPO pudo hablar con la representante del Chocó y ella abogó por la tesis que le daría una banca. En ese sentido, negó cualquier vinculación con las denuncias de presiones y amenazas denunciadas por la enviada Liza Lorethy Lozano: “No tengo nada que ver con presiones. En cambio, cuestionó la competencia de la representante, diciendo que era “una persona que no está preparada jurídicamente” y denunció que estaba “reconocida por la Fiscalía”. Este Diario conoció el historial disciplinario de Liza Lozano. Si bien es cierto que hubo sanciones, fueron solo por dos meses y se convirtió en ejecutable en mayo de 2025.
Más allá de las acusaciones de ambos partidos, la competencia pasó al pleno departamental del CNE. El caso fue entregado al juez Álvaro Echeverry, quien se espera que en los próximos días tome una decisión final sobre el caso.
Entrevista a Daniel Briceño Imagen:
JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Escritura política

