El año 2025 será recordado en la memoria colectiva de los belloños, Antioquia, como un ciclo de luto constante.
Fue un año en el que las muertes cayeron sobre el municipio en tres frentes devastadores: la furia de la naturaleza en las laderas de las fincas, una tragedia vial que destrozó los sueños de toda una generación de graduados de secundaria y el horror de la violencia de género que se cobró vidas. Las banderas de la comuna estuvieron a media asta durante un año.
He aquí un relato del duelo colectivo: una historia sobre cómo los gritos en la vereda de Granizal, el silencio en los pasillos del Liceo Antioqueño y la indignación por el crimen de Sarah Millerey Terminamos de luto en el corazón del Valle de Aburrá y de todo el país.
En Granizal volvió a tronar la montaña
Vereda Granizal, Bella Foto:oficina del alcalde Bello
Para los vecinos del norte de Bello, el sonido de la lluvia se ha convertido en sinónimo de pánico. En la madrugada del 24 de junio de 2025, la naturaleza volvió a pasar factura en una zona caracterizada por un terreno frágil.
El epicentro del horror se trasladó al pueblo de Granizal, el segundo asentamiento informal más grande del país.
Allí la crecida del arroyo La Negra, tras 36 horas de lluvias continuas, Provocó un desprendimiento de aproximadamente 75.000 metros cúbicos de barro y piedras.
“Sentí como si el avión se hubiera estrellado en las montañas”, describió el superviviente a los medios locales, ilustrando la magnitud del ruido que destruyó al menos 50 casas.
Vereda Granizal, Bella Foto:oficina del alcalde Bello
El resultado final fue devastador: murieron 27 personas, entre ellas siete menores. Entre los nombres que dolorosamente hizo público la intendencia Bello estuvo el de Maximiliano Pérez Ciro, quien tenía solo 8 meses, demostrando que la montaña no distingue edades.
Según Dagran, la tragedia también afectó a más de 1.600 personas, muchas de las cuales fueron alojadas en refugios temporales.
La alcaldesa de Bello, Lorena González, calificó el hecho como “la mayor tragedia climática de los últimos años”. Pero para los expertos, el suceso fue la crónica de una muerte profetizada.
16 sueños interrumpidos en el abismo
Velatón en el colegio Liceo Antioquieño Foto:Javier Nieto
El luto que le trajo el barro y el asfalto a mediados de año lo cerró con una herida que aún hoy duele. El domingo 14 de diciembre, lo que debería haber sido una celebración de la vida se convirtió en un funeral masivo.
Un grupo de estudiantes del Liceo Antioqueño de Bello regresaban de un viaje de estudios a las playas de Tolú y Coveñas cuando el autobús en el que viajaban cayó a un acantilado. al menos 60 metros en el tramo conocido como El Chispero, entre las comunas de Segovia y Remedios.
En el accidente vial murieron 16 estudiantes y el conductor del vehículo, Jonathan Taborda. Además, 20 personas resultaron heridas en el incidente.
Grave accidente en vía que conecta la comuna de Segovia con Antioquia Foto:archivo privado
Según el testimonio de supervivientes como David Rúa, el viaje estuvo marcado por la agonía mucho antes de la colisión. “El vehículo tuvo problemas antes de salir… falla de batería, aire y motor”, dijo el joven.
Incluso se demostró que durante el trayecto, debido a una falla en el aire acondicionado, el conductor dejó las puertas abiertas para que los jóvenes pudieran respirar, lo que aumentó la vulnerabilidad de los pasajeros en caso de un vuelco.
La comuna anunció tres días de duelo nacional. Imágenes de escritorios vacíos y fotografías de Carlos Cardona, Daniel Arismenda Fernández, José Manuel Orrego Palacio, Juan Andrés Hincapié, Laura Salazar, María Camila Pérez Sánchez, María Fernanda Londoño Jiménez, Mariana Galvis Arias, Mariana Upegui Escobar, Mateo Castaño López, Mathíasa Berrío Cardona, Paulina Anduquia Builes, Sara Escobar Mera, Susana Arango Mejía, Valeria López y Yeraldin Yepes decoraron el coliseo donde se despidieron por última vez.
Sara Millerey: un grito contra el odio
Sara Millerey, una mujer transgénero de 32 años Foto:Archivo
Pero la tragedia de Bello no fue simplemente el resultado de la naturaleza o de una imprudencia mecánica; Esto también fue el resultado del odio.
En abril de 2025, el hallazgo del cuerpo de Sara Millerey, una mujer transgénero de 32 años, en un barranco de la comuna desató una ola de indignación que llegó hasta la Casa de Nariño.
Sarah no sólo fue asesinada; ella fue torturada. Un informe forense muestra que los atacantes le rompieron brazos y piernas antes de arrojarla viva a las aguas contaminadas de un arroyo en el distrito de El Congolo. Su madre, en un desgarrador testimonio, dijo que Sarah logró agarrarse a una rama antes de morir, afirmando que había sido atacada por varias personas.
Funeral de Sara Millerey González. Foto:archivo privado
“Lo que pasó en Bello se llama fascismo”, declaró el presidente Gustavo Petro, vinculando el crimen con la retórica de odio que ha cobrado la vida de más de 30 personas de la comunidad LGBTIQ+ este año.
Por este delito hay dos detenidos: alias “Chuky”, presunto integrante del grupo del crimen organizado (GDO), “Mesa”, y Juan Camilo Muñoz Gaviria, alias “Teta”, tTambién es miembro del grupo criminal El Mesa, que debe responder por los delitos de tortura y asesinato con especial crueldad.
Las autoridades insisten en que se tomen las medidas adecuadas en relación a estos tres hechos. Se habla de reasentamiento en Granizal, de inspecciones técnicas más estrictas a los transportes especiales y de juntas de seguridad para proteger a la diversa población.

