María Paz GaviriaEl excandidato al Senado por el Partido Liberal, habló con EL TIEMPO sobre su primera experiencia en la política electoral. Anunció que apoyará la fórmula de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo. en las elecciones presidenciales, pero insistió en que se trataba de una postura personal y no de el partido liberalque está dirigido por su padre, el ex presidente César Gaviria Trujillo.
Hizo su primera campaña política y recibió casi 60.000 votos, una cifra considerable, pero no suficiente, en parte porque un escaño en el Partido Liberal es muy competitivo. ¿Qué te dejó esta experiencia?
Me dejó mucho que desear. Una cosa es segura: es un país listo para otra conversación, donde la cultura, la educación y la creatividad son los medios para crear oportunidades y para que Colombia crezca a partir de los talentos de su gente y se una desde las diferencias. Viajar por Colombia, escuchar a la gente, entender sus verdaderas inquietudes… irremplazable. Ahí entendí algo muy claro: es Colombia la que no es escuchada, se siente olvidada, incluso invisible. También entendí algo más: la política debe abrirse a nuevas formas de liderazgo, más conectadas con la realidad del país. La gente quiere políticas y un Estado que funcione para ellos. Era lo más preciado. Sí, hay espacio para hacer política de otra manera. Estos casi 60.000 votos, construidos con esfuerzo e independencia, así lo demuestran. Esto no termina aquí, apenas comienza.
María Paz Gaviria, candidata al Senado. Imagen:X: María Paz Gaviria
Se acercan las elecciones presidenciales. El Partido Liberal celebra una reunión para decidir sobre un candidato a apoyar. ¿Qué opina María Paz Gaviria? ¿A quién apoyarás?
El Partido Liberal aún no ha tomado una decisión. Yo tomé la mía, en una posición personal: apoyar la fórmula de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo para la presidencia. Me referí a la decisión del partido de no seguir la consulta. Creí –y lo dije en su momento- en ese proceso como una forma de unir corrientes y construir una alternativa más amplia para el país. Este es un momento que exige restaurar la confianza y ofrecer una alternativa seria a la polarización. Veo ese esfuerzo en esta fórmula: invitar, sumar, abrir otra conversación. Además, es una fórmula que combina el liderazgo político con una sólida visión técnica, con propuestas encaminadas a crear oportunidades, promover la educación y apoyar a quienes emprenden y trabajan. Comparto la idea de un Estado estricto al servicio del pueblo: menos burocracia, más capacidad de resolución. Y eso tiene un valor importante para una mujer como presidenta en este momento del país.
Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo. Imagen:CEET
¿Y esa es la postura de la casa Gaviria?
No. Esta es una decisión personal, ella es María Paz. Cada generación tiene que hacer su propio camino, de forma independiente y en diálogo con lo que vive el país. Pero creo que el libertarismo, dentro de las opciones disponibles hoy, puede encontrar en esta fórmula coincidencias en los fundamentos –instituciones, libertad y oportunidades– incluso cuando no todo está acordado. No existe una convergencia absoluta y no voy a fingir. Lo que creo es que hoy el país necesita construir una mayoría en torno a mínimos democráticos. Veo signos de una verdadera expansión: una fórmula que busca hablar también a los medios y a quienes no se consideran representados por los extremos. Ahí radica su valor: en la capacidad de sumar desde la diferencia. Es profundamente liberal.
César Gaviria en el lanzamiento de su libro Entrelazados Imagen:Juego. Liberal
Independientemente de quién venga a la Casa de Nariño, ¿cuál es su llamado para el próximo presidente?
Que tenga la capacidad de unir al país. Colombia necesita volver a creer. Un proyecto común, una oportunidad desde el talento del pueblo y un Estado que funciona: más eficiencia, menos desperdicio, seguridad que se encuentra en la calle y un sistema de salud que responde, sin improvisación. Y sobre todo, respeto a las instituciones y a la constitución. Sin instituciones fuertes y confianza, no hay futuro posible para Colombia.
MATEO GARCÍA
Editor adjunto de políticas

